I.E.S.P. DE RIANXO: DESMADRE A LA RIANXEIRA |
Luis Ordóñez Gonçalves |
A punto de empezar un nuevo curso académico en la Facultad, hecho una mirada hacia atrás, hacia aquellos cuatro años que pasé en el IESP de Rianxo, y los contemplo como lo que fueron: divertidos, reindivicativos e inclusive, instructivos. Lo que más hecho en falta son algunos de los amigos hechos; compañeros y profesores que en la actualidad se pierden en sus facultades e institutos, en un intento de alcanzar sus metas.
Sin embargo, aún quedan amigos en el instituto, y a ellos he recurrido para saber cual ha sido la marcha del mismo. He preguntado para saber como van las cosas y… ¡No me lo puedo creer! El centro más que un instituto parece un centro de reclutamiento militar, donde unos “elegidos” mandan y todos los demás obedecen.
Han sido muchas las conversaciones y las discusiones, sin embargo, los problemas del centro pueden resumirse en:
Que los directivos del centro, más que perseguir un interés educacional, y de afanarse en su cometido, lo único que pretenden es un prestigio personal, un título, ya que no es lo mismo ser “profesor”, que “directivo” del centro. Su gestión y su descontrol hacen que el centro navegue a la deriva y, además, creen que ¡su palabra es ley!
De lo anterior obtienen actitudes como la del “Jefe de Estudios” que, en su celo profesional, le lleva a entrar a lo Corcuera en el servicio de las chicas, dando portazos y descubriendo intimidades so pretexto de ver… “si alguien está fumando”.
O que determinados profesores impartan materias que no son su especialidad: así un profesor de filosofía dará clase de historia, uno de dibujo, matemáticas, la profesora de griego, francés y, todo ello, porque "la dirección” no solicitó en su momento ni más profesores, ni más medios. También se da el que un profesor imparta veinte horas de clase a la semana y otro, por ser cargo “directivo”, tan solo ocho. Y, para remate, que algún profesor prefiera impartir clases de seducción y sexo, o hacer apología de las drogas, antes que impartir su asignatura.
O que su “normativa de régimen interno”, se parezca más a una ley inquisitorial que a un marco regulatorio de un centro docente y que, básicamente, puede resumirse en “todo aquello que la normativa no autorice de forma expresa, está prohibido”. Incluso para poder entrar al recinto deportivo, hay no ya que enseñar, sino entregar el DNI (Documento Nacional de Identidad). Se está autorizado a asistir a clase, ¡eso sí! Pero poco más, ya que para los alumnos lo mejor es comportarse como los tres monos chinos: que ni ven, ni escuchan, ni dicen nada.
¡Uf, que lejos quedan aquellos Consejos Escolares en donde discutíamos de todo, donde se exigía tolerancia y buenas maneras por parte de todos, calidad de enseñanza, material y actividades culturales! Frente al actual “Consejo Escolar” que lo es sólo de nombre, puesto que no representa a nadie, ni tiene credibilidad y, sobre todo, carece de cualquier tipo de autoridad.
Pero en otro orden de cosas se puede decir que el centro ha ganado en recursos financieros. ¿Cómo? Fácil, sacando rentabilidad del redil, perdón.. de los alumnos. Dichos ingresos provienen de dos vías, la primera procede de las fotocopias que los alumnos realizan y que se “facturan” a cinco pesetas (tres céntimos de euro) y, por otro lado, las llamadas telefónicas que alumnos y profesores realizan desde un teléfono de monedas que hay instalado en el centro, y cuyo coste es un 35% superior a las realizadas desde cualquier teléfono particular, aunque en este caso hay que decir que este plus está autorizado por la normativa vigente y es para el centro.
En total y, según fuentes bien informadas, se pueden llegar a sacar unas 80.000 pesetillas (480,81 €) por mes. Sin embargo y, como cabía de esperar no va destinado a reponer el toner o el papel consumidos por la fotocopiadora, pues la Conserjería de Educación tiene a bien en pagar la factura que, con carácter mensual, le envía el centro por la totalidad de las fotocopias realizadas, incluidas las que hacen y pagan los alumnos, y la cuota de mantenimiento externa que hay. Hablamos pues, de beneficios netos.
Ni los profesores, ni lógicamente los alumnos, saben a dónde va a parar esa recaudación, puesto que la “Directiva” nunca ha rendido cuentas ni al Claustro de profesores, ni por supuesto, al inservible “Consejo Escolar”, a la vez que se constata que no ha habido aumento de material docente en ninguno de los departamentos.
No obstante, está en boca de alumnos y profesores, que parte de ese dinero va a parar a “modestas” cenas y, sobre todo para pagar un plus al conserje del centro por arreglar o realizar faenas que, por su condición de bedel, le corresponden para poder ganarse su sueldo. No se sabe en cuanto estaría este plus, aunque algunos bien enterados han dicho que en algunos meses en que hay que retocar alguna jardinera, o cortar el césped, el “simpático” conserje, que cuando llega el calorcillo hay que buscarlo en la playa y, por norma en el cercano bar, su plus no baja de las 50.000 pesetas (300 €) ¿Incluirán el correspondiente IVA?
Y si se decide visitar el centro, ni pensar en tomar ni siquiera un agua mineral, ya que el servicio de cafetería que existía y que tenía un contrato con el centro, ha echado el cierre a mitad de curso. ¡Tranquilos todos! Que a los profesores no les faltará su dosis de cafeína, y sus bollitos para el desayuno, que para eso el bar más cercano ofrece estos servicios “a domicilio” y a buen precio. Eso sí, los alumnos tendrán que ir a patita, llueva o haga sol y, teniendo en cuenta que ahora los recreos, si bien dos, duran tan solo diez minutos cada uno. De sobra, para ir y volver, tomar algo (bocata o golosinas), y de paso, entablar bonitas conversaciones y amistades. ¡Anda que no!
Para rematar la faena el pasado martes, día 20, el bedel en un arrebato del “cumplimiento del deber”, prendía fuego a una parte del instituto, en realidad, a la maleza que había en una parte del jardín. Pero el caso es que había serio peligro de que el fuego se extendiese al monte limítrofe con el jardín, a la serrería adyacente y a las casas colindantes.
Ante el aviso de un vigilante forestal pasadas las 21:30 horas, se desplazaban de inmediato a la zona bomberos, policía local, protección civil, periodistas locales, e incluso el alcalde. Pero el conserje no sólo no dejo entrar a los a los bomberos a sofocar el incendio, sino que arremetió con insultos, e incluso llegó a azuzar a uno de sus perros, a cuantos intentaban razonar con el para que les dejara pasar, es decir, a bomberos, protección civil, policía local, alcalde y periodistas. Y, en sus propias palabras su objetivo era “Limpiar la zona para hacer una Pista Americana”.
¡Eso! Para que los alumnos entrenen como los “marines” americanos y, así, puedan enfrentarse a la dura misión de asistir y aprobar las diversas asignaturas y, todo ello, con un buen coeficiente de bíceps y abdominales.
El pasado curso expulsaron e inhabilitaron por dos años a un alumno, con lo cual no podrá matricularse en el centro en dicho período, tras haber protestado al conserje y al secretario del centro, por las “amabilidades y gentilezas” que estos dos le estaban diciendo por el mero hecho de haber… ¡pisado el césped!
Pregunta, a lo mejor tonta, o utópica, puesto que habría que aplicar el mismo baremo, pero… ¿ante la actitud y el estado del bedel en el momento del incendio, cual sería el castigo?
Francamente, siento pena por el lugar en el que durante cuatro años pasé gran parte de mi tiempo. Desde que hace dos años un nuevo “equipo directivo” se hiciera con el poder, gracias a maniobras poco ortodoxas, la situación en el centro degenera a cada instante.
Los profesores que van al instituto, dan sus clases y se marchan son los listos, los que se evitan cualquier problema. Otros muestran actitudes de prepotencia y desdén hacia los alumnos, e incluso, hacia otros profesores, los “elegidos”. Y, finalmente, los que proponen algo, los osados, son relegados al olvido. No hay convivencia con los alumnos, ni actividades extraescolares, ni culturales, ni deportivas.
Los alumnos a clase, a aprobar los exámenes y adiós. El APA (Asociación de Padres de Alumnos), que antaño se reunía una vez por mes para con la directiva para evaluar rendimientos y actitudes, parece que prefiere dormitar.
Y lo que es peor, la intolerancia de unos y otros aumenta cada día. Lo que redunda en una enseñanza de mala calidad, peor convivencia y, sobre todo, ninguna enseñanza útil para la vida, y en un mal recuerdo, de un momento importante de la vida. El 50% de los matriculados tiene al menos una signatura suspensa, y el índice de repetidores sobrepasa el 25%.
Tantos años luchando por tener un centro de secundaria y formación profesional en Rianxo, de los de verdad, de esos en donde impera la tolerancia, el saber, la igualdad, el desafío intelectual, para que al final vengan unos cualquieras y, en cuatro días, conviertan el centro en una película, de esas que van sobre un instituto de un barrio marginal americano; pero sin final feliz, puesto que no hay ni canciones, ni bailes, ni ningún profesor que lleve esperanza, al enseñar a sus alumnos a pensar por si mismos. ¡Triste, pero cierto!
Notas Finales.:
La autoridad multó con 50.000 pesetas (300 €) al conserje, quien en declaraciones recogidas por periodistas comentó que la multa pagar la iba a pagar, pero añadió que, al final, quien la pagarían realmente serían “los chavales de Rianxo”. Vía fotocopias, supongo yo.
En los días siguientes a este artículo, los “elegidos” (y amigos), lanzaron acusaciones de sensacionalismo y manipulación, e incluso amenazas, a los medios de comunicación y a quien esto escribe. Y se reservaron derechos exclusivos sobre todo tipo de acciones judiciales “pertinentes”.
Otros se sumaron al carro y escribieron sus columnas de opinión y sus artículos sobre la situación del centro. Hubo reuniones extraordinarias de profesores, Consejo Escolar y asociaciones de padres de alumnos.
Y todo ello para que al final, y felizmente, todo siguiera tal y como estaba. Ya se sabe, “Galicia é sitio distinto”.
Publicado por primera vez el martes, 27 de septiembre de 1994, en
O Barbanza Día a Día. (Año I, Núm. 65, Página 7)
(c) Luis Ordóñez Gonçalves |
Rianxo, Julio de 2005.
Ubicación Original de este Artículo: http://www.xlugh.com/iesp.php