« Europa posmoderna y sharia se dan la mano en ÁmsterdamEntendiéndolo bien. ¿Comprenden los iraníes comunes y corrientes el conflicto Israel-Hamás mejor que los expertos? »

    El lucrativo negocio de la droga en Afganistán

    25.01.09

    El lucrativo negocio de la droga en Afganistán

    Permalink 19:00:05 por Lugh, Categorías: Terrorismo, Afganistán

    Por Carlos Echeverría Jesús.

    La producción de drogas en Afganistán - opio y sus derivados y, en menor medida, hachís - sigue siendo una actividad enormemente lucrativa que ya permite considerar a este país asiático como un auténtico narco-Estado y que exige de políticas claras y coordinadas por parte de la Comunidad Internacional para tratar de atajarla. La Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNODC, en sus siglas en inglés), con sede en Viena, realiza una notable labor tanto en términos de identificación de la amenaza como de creación de instrumentos para combatirla, y es la mejor fuente de información para aprehender la envergadura del desafío al que todos nos enfrentamos, junto con el del terrorismo yihadista salafista, en este atribulado país.[1] De hecho, el que la producción de opio haya pasado en Afganistán desde las 3.500 toneladas en el año 2000 - que bajaron drásticamente al año siguiente cuando los Talibán, coyunturalmente, estaban haciendo méritos para ser admitidos en la ONU -, pasando por una media anual de unas 4.000 toneladas entre 2002 y 2005, hasta las 6.000 en 2006, las 8.200 de 2007 o incluso las 7.700 de 2008, demuestran que hay una parte importante del esfuerzo en curso en Afganistán que no se está atendiendo debidamente.[2]

    El estado de la cuestión.

    En su último informe, el Opium Survey 2008, hecho público el 28 de agosto pasado, la Oficina Antidroga en Afganistán de la UNODC estimaba que el cultivo de la adormidera en territorio afgano se había reducido en un 19% con respecto al año anterior, fijándose en unas 157.000 hectáreas. En 2007 se había alcanzado una cosecha récord de 193.000 hectáreas, extensión que superaba las plantaciones de coca en Colombia, Perú y Bolivia juntos. En términos de producción final de droga, esta se ha reducido menos, de 8.200 toneladas a 7.700, y ello porque la productividad de lo cosechado ha sido muy alta. También se ha inventariado un aumento en cuanto al número de provincias afganas que se han liberado de la producción de drogas: de las 13 que se contabilizaban en 2007 se ha pasado a las 18 en 2008.

    Pero aunque algunos de los datos aportados podrían llevar al optimismo no hay que olvidar algunos datos adicionales: Afganistán produce hoy el 93% de la heroína que se consume en el mundo y genera unos beneficios anuales de unos 4.000 millones de dólares, algo más de la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) afgano. Se estima que de esos 4.000 millones de dólares entre 80 y 100 estarían sirviendo para financiar a los Talibán. Por otro lado, el 98% de la droga producida en Afganistán se concentra en pocas provincias, a saber: Helmand, Kandahar, Uruzgán, Farah, Nimroz y, en menor medida, Daykundi y Zabul. En la mayoría de ellas los Talibán y elementos de Al Qaida son fuertes, especialmente en las meridionales en las que la producción de droga ha contribuido a alterar las estructuras tribales que tan importantes son para combatir a los Talibán y a sus aliados de Al Qaida y acometer la normalización del país. Helmand en concreto produce la mitad del opio afgano y su capital, Lashkar Gah, fue atacada por los Talibán con armas pesadas el pasado 12 de octubre pudiendo el esfuerzo combinado de las tropas afganas y británicas repelerlo.[3] En palabras del experto paquistaní Ahmed Rashid, sin acabar con la amenaza que representan los Talibán y Al Qaida nunca se acabará con la droga y recuerda cómo en las provincias de Kandahar, Helmand, Uruzgán y Zabul los Talibán y sus aliados mafiosos de Pakistán y de Asia Central presionan a los campesinos para que produzcan adormidera.[4] También hay que recordar que la caída en la extensión de las cosechas de adormidera se ha producido en parte gracias al liderazgo del Gobierno afgano - el Presidente Hamid Karzai llamó en 2004 a un Yihad (esfuerzo, esta vez en positivo) contra la producción de drogas en el país - pero en buena medida gracias a una climatología adversa. Por otro lado, no hay que olvidar que en un Afganistán duramente afectado por una crisis alimentaria que en los últimos tiempos tiene un alcance global los campesinos que han dejado de cultivar adormidera pueden volver a producirla en cualquier momento.

    También hay una tendencia fuerte en lo que a la producción de drogas en Afganistán respecta de olvidar el hachís insistiendo en el opio y en sus derivados, en particular la heroína que se produce ya en laboratorios clandestinos afganos, pero ahí también los campesinos podrían cambiar sus cultivos del opio al cannabis o de cualquier otro cultivo, esta vez legal, también al cannabis. De hecho, el campesinado afgano basculó hacia la producción de adormidera en el contexto de la post-guerra contra los soviéticos ya que aquel esfuerzo bélico había hecho desaparecer cultivos tradicionales como los bosques de pistachos, quemados por las fuerzas de la URSS en su combate contra los “muyahidin”. En los primeros años noventa el caos y la guerra civil entre clanes afganos no harían sino acelerar dicha tendencia. El Directo Ejecutivo de la UNODC, Antonio María Acosta, ha insistido mucho últimamente en que la comunidad internacional debe de tomarse muy en serio esta situación marcada por la dualidad de la adormidera y del hachís como cultivos más atractivos si no se ofrecen alternativas a los campesinos a la hora de definir políticas antidroga.

    La comunidad internacional da pruebas de falta de consenso sobre cómo tratar de eliminar esta amenazante producción y su comercio. En la reunión de Ministros de Defensa de la OTAN celebrada en Budapest el pasado 10 de octubre, por ejemplo, se llegó a la conclusión de que cada país actúe como lo considere oportuno aunque, eso sí, al menos se definieron como objetivos no sólo los laboratorios y el transporte de precursores químicos sino también las redes de transporte y de exportación. Haciendo en ese momento inventario se recordaba que en 2006 habían sido destruidos 34 laboratorios y erradicadas 15.300 hectáreas de cultivos y que en 2007 fueron destruidos 45 laboratorios y erradicadas 19.000 hectáreas. En un Análisis anterior recordábamos cómo durante una visita al contingente español en Afganistán por parte del entonces Ministro de Defensa, José Antonio Alonso, este escuchaba el 29 de enero de 2007 del Gobernador de la provincia septentrional de Badghis, Mohamed Nassim, la petición de un despliegue adicional de militares españoles para luchar contra los cultivos de adormidera.[5]

    La creciente existencia de laboratorios en el país demuestra la también creciente sofisticación de la empresa de la droga en el mismo. Si hasta 2005 la producción del país era sobre todo de pasta de opio hoy ya lo es de heroína y de morfina. Según afirmara la representante de la ONUDC en Afganistán en 2007, Christina Gynna Oguz, si se sobrevolaba de noche la provincia de Helmand podían verse multitud de pequeños fuegos que indicaban la localización de los laboratorios de procesamiento de la heroína. Esto revelaba la gran importación de los productos químicos precursores y era también indicador de un riesgo añadido en forma de incremento del consumo en el propio país: ese año 2007 se estimaban en unos 150.000 individuos el número de adictos a la heroína en Afganistán.[6]

    Seria es pues la situación porque aparte de tener que atajar una producción ilegal difícil de sustituir hay que hacerlo en un país donde algunas zonas del mismo viven el caos cotidiano provocado por el activismo de Talibán y de Al Qaida, donde existe una fuerte división en la sociedad afgana, en la que señores de la guerra son auténticos actores incluso en el Parlamento de Kabul, donde la cooperación transfronteriza se complica aún más (piénsese en los casos del santuario paquistaní de los terroristas y en la vecindad con la República Islámica de Irán) y donde la corrupción es un verdadero lastre para la normalización y la construcción más que reconstrucción del país.[7]

    La lucha antidroga en Afganistán no cuenta con un único frente de combate sino que los diversos actores que podemos inventariar en la misma tienen aproximaciones distintas a cómo se debe de atajar. En lo que sí hay consenso es en la identificación del problema. Por ejemplo, todos tienen claro que no sólo hay que luchar contra la producción reduciendo los cultivos - unos confían en la destrucción de los mismos, al estilo del Plan Colombia con las fumigaciones que lleva a cabo la empresa privada de seguridad estadounidense DynCorp[8], pero el problema es cómo ocupar a los campesinos que de pronto se quedan sin trabajo y que podrían bascular hacia los Talibán y Al Qaida - y también que hay que dirigir los esfuerzos tanto en Afganistán como en los países limítrofes contra los precursores químicos necesarios para la producción de heroína que, como el anhídrido acético, vienen desde fuera del país. En este sentido cabe recordar cómo en la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) celebrada en Biskhek, capital de Kirguizistán, el 16 de agosto de 2007, los mandatarios allí reunidos añadieron a su compromiso tradicional contra el terrorismo, el extremismo y el separatismo el de crear entre todos “una zona libre de drogas” en apoyo a Afganistán.[9]

    El largo alcance de la droga afgana.

    La heroína producida en Afganistán se destina a los mercados tradicionales del consumo mundial que están concentrados en Europa y en la Federación Rusa, aunque también cabe señalar la emergencia de un mercado asiático para esta droga. El pasado 1 de agosto el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) intervenía en el marco de la denominada “Operación Teide” una cantidad récord de heroína procedente de Afganistán en la localidad catalana de Sitges: 316 kilos de droga de gran calidad - que hubiera alcanzado en el mercado un precio total de 54 millones de euros - confiscada en el puerto deportivo a cinco narcotraficantes, cuatro turcos y un rumano. En una sola operación se había intervenido más heroína que en todo el año 2007 y siguiéndole la ruta a este alijo se sabe que había sido producida en las tierras altas de Afganistán, desde allí había llegado a Anatolia y de suelo turco se había hecho llegar por mar hasta España como lugar final de destino.[10] Algo más de un año antes, el 24 de mayo de 2007, la Policía de Moscú intervenía un alijo de 250 kilos de heroína también producida en Afganistán que hubiera alcanzado en el mercado un valor de unos 25 millones de dólares. Este alijo también constituyó un récord para el país donde se había intervenido pues se trató del mayor intervenido hasta entonces en la Federación Rusa. Introducida para el caso ruso por vía terrestre, cabe recordar que el 90% de la heroína consumida en el país procede de Afganistán. De hecho, desde este país parte de la droga allí producida viene hacia Europa a través de las repúblicas centroasiáticas y del propio territorio federal.

    Con frecuencia, la heroína ya producida en Afganistán viene hacia Europa a través de la República Islámica de Irán: en el verano de 2006 se estimaban en 3.000 los soldados y policías iraníes muertos en dos décadas de combate contra el tráfico de drogas a través de lo que algunos ya han calificado como “la frontera más peligrosa del mundo”.[11] Por una inmensa zona desértica fronteriza entre Afganistán, Pakistán, Turkmenistán e Irán, transita el mejor opio conocido. La frontera iraní es, en lo que a la heroína respecta, la gran frontera mundial pues la República Islámica ha venido encabezando la clasificación en la incautación de opiáceos: a título de ejemplo, en 2003 los 25.000 hombres entonces destinados a combatir el tráfico procedente de Afganistán interceptaron el 73% de todos los alijos incautados en el mundo, un volumen casi 500 veces mayor que el logrado por los EEUU. También en la región que rodea la localidad iraní de Mahan se ha producido tradicionalmente opio y el hecho de que toda esta zona de frontera entre los tres países sea desértica y de que existan vínculos interétnicos entre las poblaciones que la habitan - el levantamiento del Baluchistán paquistaní se corresponde con simulares movimientos secesionistas periódicos en la región iraní de Sistán-Baluchistán - permite el tráfico, una auténtica amenaza evaluada como tal por Teherán desde hace dos décadas. En lo que a Pakistán respecta, la droga afgana pasa por parte de su territorio para luego adentrarse en Irán en la proximidad de las localidades de Bam y de Kerman. En Bam se produjo en 2003 el terrible terremoto que mató a 50.000 personas y hoy es uno los principales puntos del consumo de drogas en la República Islámica, adonde también acuden toxicómanos paquistaníes. De hecho el problema de la droga afgana no se plantea para Irán sólo en términos de tráfico sino también en términos de consumo: se estiman en unos 2 millones los toxicómanos pero podrían ser incluso el doble.[12] Para intentar frenar este tráfico, ingenieros militares iraníes han construido una barrera de 1.000 kilómetros así como zanjas para dificultar el paso de vehículos (hasta de 400 kilómetros en la provincia de Sistán-Baluchistán) e incluso diques allá donde los traficantes utilizan cauces de ríos para el paso.[13] En la carretera que une la ciudad iraní de Taybad con la afgana de Herat, importante por el despliegue de las tropas españolas asignadas a la ISAF, pasan diariamente de 200 a 300 camiones y más de 5.000 personas, siendo una ruta vital de abastecimiento para esta región del oeste de Afganistán. Por ella se trata de combatir el tráfico de heroína o de hachís pero también el de otras drogas como el crack o el cristal dado que los productores y traficantes afganos diversifican ya la producción y la hacen cada vez más sofisticada en su intento también de burlar los controles. Entre el verano de 2006 y fines de 2007 la cifra de guardias y de soldados iraníes muertos en esa frontera en enfrentamientos armados con traficantes afganos se había elevado ya de 3.000 a 3.600 dando ello una idea de la envergadura de la amenaza.

    En lo que a los países de Asia Central respecta, también el problema se agrava por momentos. El 24 de diciembre de 2008 se intervenía en Tayikistán por parte de un equipo móvil de despliegue (MDT) antidroga, formado y sostenido por la UNODC, un alijo de 560 kilogramos de droga, la mayoría hachís pero también había entre ella 30 kilogramos de heroína de gran pureza: este era el mayor alijo jamás intervenido en Tayikistán.[14] Cabe destacar que en Tayikistán se ha incrementado como en Irán el número de toxicómanos, y también el de enfermos de SIDA, como efecto directo de la vecindad afgana.[15]

    Más cerca de nosotros es conveniente recordar las palabras del experto austríaco Thomas Pietschmann, experto de la UNODC y autor del informe publicado por la Oficina en 2007: según este especialista que ha analizado la evolución de la producción y del tráfico de drogas en el mundo es preocupante que el continente africano sea una de las nuevas vías de entrada de la droga en el continente europeo, afirmación que es válida no sólo para el caso de la cocaína colombiana sino también para el de la heroína de Afganistán.[16]

    El futuro.

    Dada la envergadura de la amenaza y las dificultades para combatirla - centradas estas en el carácter centrífugo de la sociedad afgana, en la importancia de la corrupción, en la intensidad de la ofensiva de elementos Talibán y de Al Qaida que se benefician de dicha actividad ilícita y de las complejidades añadidas provocadas por las complejas relaciones entre los Estados de la zona - algunos actores como el instituto especializado en el conflicto afgano The Senlis Council propugnan una legalización parcial de la producción de adormidera en Afganistán reconduciendo la misma al muy necesitado sector médico.[17] Esta prestigiosa institución alude para reforzar su argumento a experiencias previas realizadas, con el apoyo de los EEUU, en países como Turquía o India, así como a las fisuras existentes entre los países aliados a la hora de combatir la producción de adormidera en Afganistán, marcadas desde la posición eliminacionista de los EEUU - en la línea de las experiencias de fumigación de campos de coca realizadas en el marco del Plan Colombia - a las más prudentes de los europeos que piensan antes en los efectos que ello tendría sobre el campesinado afgano si no se le ofrecen a este actividades sustitutorias y rentables para sus endebles economías.[18] Volviendo a Ahmed Rashid este recordaba cómo, según la UNODC, la droga producía en Afganistán alrededor de 2.800 millones de dólares al año como contribución al PIB mientras que la cantidad estimada de ayuda anual concedida por los donantes internacionales se cifraba en 2.500 millones de dólares a partir de 2001, y que las ayudas concedidas para cultivos alternativos sustitutorios de los de adormidera eran minúsculos. Mientras el 70% de la población afgana vivía y vive dedicada a la agricultura los donantes han venido rechazando el implicar sus fondos en dicho sector, centrándose en infraestructuras pero ni siquiera en las más necesarias. Volcarse en construir una autopista y no varios pantanos, redes de irrigación y centrales eléctricas no es muy inteligente según el escritor paquistaní, máxime si mientras tanto los Talibán ofrecen a los campesinos ayuda en toda la red de producción de la adormidera, desde la selección de semillas y los fertilizantes hasta el reclutamiento ordenado de los trabajadores - incluso paquistaníes emigran a las regiones productoras afganas en la época de la cosecha - y ello hace que, hoy, se haga necesario ya plantearse toda una economía alternativa para sustituir a muy racionalizada de la droga.[19]

    Desde muchos sectores se está insistiendo en los últimos tiempos en una solución alternativa como la que propone The Senlis Council, destacándose también círculos políticos como el Parlamento Europeo, que aprobaba en noviembre de 2007 una resolución apoyando la legalización parcial en Afganistán para producir analgésicos, resolución condenada de inmediato por el Gobierno afgano acusando al órgano europeo de deslegitimar con su propuesta la lucha antidroga en el país.[20] Como vemos, mientras no se alcance una posición consensuada de la comunidad internacional al respecto, Afganistán seguirá siendo el gran productor que es. Lo que también está claro es que mientras dicha posición se intenta alcanzar se impone intensificar tanto la lucha antidroga como la pedagogía entre la población sobre lo que Afganistán representa para la seguridad de todos.

    Notas

    [1]Véase la página de la Oficina en el apartado específico sobre Afganistán en . [2]Ya en 2004 el islamólogo francés Olivier ROY calificaba a la droga como la principal amenaza a la puesta en pie de un Estado estable y eficaz en el Afganistán post-Talibán. Véase su obra Afghanistan: la difficile reconstruction d’un Etat París, Institut d’Études de Sécurité de l’Union européenne-Cahier de Chaillot nº 73, diciembre 2004, p. 51. [3]En 2007 la UNODC estimaba que tan sólo la provincia de Helmand estaba a punto de convertirse en el mayor productor de drogas del mundo, cultivando ella sola más opio que la suma de países como Marruecos, Colombia o Birmania. Véase un comentario al informe de la UNODC en “Récord de cultivo de opio en el sur de Afganistán” El Mundo 27 junio 2007, p. 35 y GUALDONI, Fernando: “La ONU confirma que la producción de heroína está fuera de control en Afganistán” El País 27 junio 2007, p. 8. [4]Ahmed Rashid utiliza este argumento para replicar al General James Jones, Comandante Supremo de la OTAN cuando afirmaba que el problema de Afganistán eran más las drogas que los Talibán. Véase RASHID, Ahmed: “The Crisis in Afghanistan” Inteligencia y Seguridad nº 1, (2006), p. 140. [5]Véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “La creciente instrumentalización de las drogas por parte del yihadismo salafista y de otros grupos terroristas” Análisis del GEES nº 247, 5 diciembre 2007, en . [6]Véase “Guerra al opio afgano” Diario de Navarra 27 junio 2007, p. 10. [7]Las resoluciones 1735 y 1822 del Consejo de Seguridad de la ONU insisten precisamente en la necesidad de luchar contra la corrupción en Afganistán. [8]Sobre las actividades de DynCorp y de otras compañías militares privadas véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “El Despliegue de Compañías Militares Privadas en Escenarios de Combate del Mundo Árabe Musulmán” Ejército nº 812, noviembre 2008, pp. 26-32. [9]Uno de los principales problemas es que ninguno de los allí reunidos aportaron idea alguna sobre cómo llegar a dicho objetivo, pero en cualquier caso la declaración sí supone un reconocimiento de un problema que es globaÞl y eso ya es un primer paso. Véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “El yihadismo salafista en Asia Central: estado de la cuestión” Análisis del Real Instituto Elcano (ARI) nº 6/2009, 13 enero 2009, en . [10]Véase LÓPEZ, Sergio: “La heroína de Afganistán bate récords en Sitges” El País 2 agosto 2008, p. 16. [11]SCOTTI, Alessandro: “Irán/Afganistán: la lucha contra los señores del opio” ABC El Semanal 23 julio 2006, pp. 42-48. [12]En 2007 Irán tenía el tristre récord de ser el país del mundo con mayor número de adictos a los opiáceos. Véase CEMBRERO, Ignacio: “La heroína se dispara en Afganistán” El País 27 febrero 2007, p. 3. [13]Véase ESPINOSA, Ángeles: “La gran trinchera iraní” El País (Domingo) 25 noviembre 2007, p. 8. [14]Los MDT, que totalizan hasta 15 efectivos y que son nutridos por personal del Ministerio del Interior de Tayikistán, habían realizado en los primeros once meses de 2008 diversas operaciones antidroga en la frontera con Afganistán, deteniendo a 16 personas e interceptando hasta 900 kilogramos de drogas. Véase . [15]ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “El yihadismo salafista en Asia Central op cit p. 5. [16]Véase “Muchas de las nuevas rutas de la droga pasan ahora por África” El País 27 junio 2007, p. 8. [17]Véase . [18]Véase el interesante artículo de Georgina HIGUERAS: “Cultivamos opio para matar el hambre” El País 13 mayo 2007, p. 5. [19]RASHID, A.: op cit pp. 142-143. [20]BERNABÉ, Mónica: “La Eurocámara defiende que Afganistán legalice el opio para producir analgésicos” El Mundo 2 noviembre 2007, p. 34. Sobre las reflexiones académicas en torno a terceras vías véase el interesante artículo de Peter VAN HAM y Kamminga JORRIT: “Poppies for Peace: Reforming Afghanistan’s Opium Industry” The Washington Quarterly Invierno 2006-2007, pp. 69-81. De Kamminga JORRIT, Jefe de Investigación de The Senlis Council en Kabul, publicamos en el GEES una interesante Colaboración hace casi dos años. Véase “El elefante en la habitación: la economía del opio en Afganistán” Colaboraciones del GEES nº 1540, 7 marzo 2007, en .

    No hay opiniones, todavía

    Dejar un comentario


    Tu dirección email NO será mostrada en este sitio.

    Tu URL será mostrada.
    (Los saltos de línea se conviertan a <br />)
    (Nombre, email y página web)
    (Permitir que los usuarios te contactactan vía un formulario de mensajes (tu email NO se hará público.))
    Febrero 2012
    Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
     << <   > >>
        1 2 3 4 5
    6 7 8 9 10 11 12
    13 14 15 16 17 18 19
    20 21 22 23 24 25 26
    27 28 29        

    Buscar

    Últimos Posts

    multiblog platform