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    Islam, sexo e inmigración

    26.03.10

    Islam, sexo e inmigración

    Permalink 19:00:58 por Bibiana, Categorías: Mujer e Islam, Inmigración

    Por Luis de Vega, desde Rabat.

    "Tuve un bebé al que nunca quise parir por culpa de la violación", asegura Alice, una emigrante congolesa atrapada en Marruecos desde hace cinco años. "Mi clítoris no se parece al de otras mujeres. Antes era como dios me había creado, pero ahora no porque te tiran, lo fuerzan, te hacen cosas".

    Cada vez son más, cada vez son más jóvenes y cada vez abusan más de ellas. Asusta escuchar los testimonios de las 63 niñas y mujeres, como Alice, atendidas en Marruecos por Médicos Sin Fronteras (MSF) y cuya dramática experiencia se refleja en el informe "Violencia sexual y migración. La realidad oculta de las mujeres subsaharianas atrapadas en Marruecos camino de Europa", hecho público este jueves.

    La violencia sexual está a la orden del día en la experiencia migratoria de estas mujeres. Muchas la sufren antes, durante y después de un viaje que puede alargarse más de una década por diferentes países del continente. No es éste un fenómeno nuevo ni es la primera vez que una organización humanitaria trata de llamar la atención, pero "es necesario buscar una respuesta" porque "hay una tendencia a que aumente", explica a ABC.es Jorge Martín, coordinador general de MSF en Marruecos.

    "Se trata de un fenómeno de enormes dimensiones que necesita un abordaje valiente e inmediato desde el ámbito institucional, nacional e internacional, para dar una adecuada atención a las víctimas", dice el informe.

    El 67 por ciento de las víctimas atendidas procede de la República Democrática del Congo (37 por ciento) y de Nigeria (30). El resto se reparte entre una decena de países más. Sus edades oscilan entre los 2 y los 40 años y el 21,5 por ciento son menores de edad.

    Violaciones «rutinarias» a menores

    De estas 63, el 29 por ciento reconoció haber sido violada antes de salir de su país y el 45 por ciento durante el trayecto migratorio. El 59 por ciento de las que entraron a Marruecos por el paso entre Maghnía (Argelia) y Uxda dicen haber sido víctimas de abusos sexuales, aunque MSF teme que son muchas más por las dificultades que ha encontrado para realizar el trabajo. Un tercio los sufrieron en el territorio marroquí sin contar Uxda. En algunos casos las violaciones se llevan a cabo de manera rutinaria y señalan como "especialmente preocupantes" los casos de las menores.

    "Una recién llegada a Maghnía es de quien quiera. No puede negarse, no puede irse, todo se paga con sexo. Aunque vaya con su bebé o con su hijo, toda mujer debe pasar por lo mismo", afirmó un subsahariano que pasó por la zona. "

    Tienes que seguir a un hombre. Tienes que tener un novio. Y si no lo haces todos los días te estarán pegando", explica Precius, nigeriana de 31 años. "Sobre todo en Maghnía violan a las mujeres. Cuando llegas dices que no quieres estar con ningún hombre y te violan. Y no será uno el que te viole, serán más", añade esta mujer que trató de abortar tras una de esas violaciones.

    El 23% de las violadas se quedan embarazadas

    MSF sólo ha dado con una mujer que denunció a su violador, que alegó consentimiento y quedó en libertad. El 23 por ciento de las violadas, según el informe, se quedaron embarazadas. Los violadores suelen ser miembros de la mafia migratoria, otros compañeros de viaje o delincuentes y otros habitantes de Marruecos que se cruzan con ellas en el camino.

    La cada vez más frecuente deslocalización de la seguridad en la frontera sur europea hacia el norte de África bloquea cada vez a más candidatos a cruzar el Mediterráneo en países como Marruecos. Por eso, MSF halla responsables de las consecuencias en las dos orillas, tanto en el Gobierno marroquí como en la Unión Europea.

    En el reino alauí no hay estadísticas oficiales de cuántos africanos viven sin papeles, pero todas las organizaciones que trabajan con ellos coinciden en que son menos que hace un lustro pero viven en peores condiciones y pasan más años en esta última esta africana de un viaje que muy pocos terminan con éxito. MSF calcula que en el reino alauí hay actualmente 4.500 emigrantes subsaharianos sin papeles. Muchos de los que estaban en tránsito se encuentran ahora bloqueados.

    En la ciudad marroquí de Uxda, que centra el tráfico de las idas y venidas de emigrantes entre Marruecos y Argelia, las subsaharianas representaban hace dos años el 2 ó el 3 por ciento. Hoy, según MSF, son el 22 por ciento.

    ¿Qué hay detrás de este aumento? "Siguen en pie mitos como que si están embarazadas no las expulsarán o les acabarán dando papeles", reconoce Jorge Martín. Pero la presión que ejercen las mafias y el miedo de las emigrantes a ser detenidas y deportadas en un país donde no son reconocidos sus derechos impide conocer gran parte de la verdad sobre los abusos que sufren. "Las mujeres tienen prohibido denunciar en las comisarías acompañadas por las ONG. Deben entrar solas y lo normal es que no vuelvan a verlas hasta después de que hayan sido llevadas a Uxda (en la frontera con Argelia)", señala a ABC Concha Badillo, responsable de asuntos humanitarios de MSF en Marruecos. Cuando algunas "finalmente pueden hablar hemos perdido un tiempo precioso para que sean atendidas".

    El informe es "una invitación para que los actores que tienen que implicarse se impliquen", comenta el coordinador de MSF en Marruecos. La realidad es que los problemas de los emigrantes, sean cuales sean, siguen vinculados al Ministerio del Interior marroquí. Ni Sanidad, ni Justicia, ni Asuntos Sociales suelen encargarse de ellos, como reconoce la ONG.

    El informe se refiere sin embargo a "diversas medidas" gubernamentales junto a asociaciones locales para luchar contra este tipo de violencia, aunque "siguen sin existir recursos" para ello. "Con un poquito de voluntad política se puede hacer algo de Justicia con estas mujeres", concluye Concha Badillo.

    Culpable de ser Violada, el caso de Salimata.

    "Tienes dos opciones. El Corán o el cuchillo". Salimata, nacida el 15 de octubre de 1983, tenía 15 años cuando su familia la casó a la fuerza con un "viejo" de 62. Ella trató de oponerse, pero la respuesta que obtuvo fue esa. "O te casas por el santo Corán o te degüello", le dijo un tío de su padre, según relata a ABC.es entre lágrimas.

    No importó que ella fuera católica para imponerle una boda musulmana. Su marido tenía ya otras tres mujeres, pero no tenía hijos con ninguna de ellas. Salimata estaba destinada a dárselos. Por eso desde el primer día no hubo otro objetivo. Era junio de 1998.

    "Me golpeaban y estaba obligada a trabajar para todo el mundo", explica. "Me quedé embarazada pero nadie me atendía ni cuando se habían cumplido los nueve meses. Mi hija nació el 7 de agosto de 2000, pero cinco días después murió. Nada más llegar a casa del hospital mi marido quiso acostarse conmigo. Si esto seguía así me moría".

    Logró escapar y encontró un trabajo limpiando sardinas por el que ganaba 70 euros al mes. Se había asentado en otro distrito de Abidján (Costa de Marfil) distinto del de su familia, que la buscaba desesperadamente para que volviera al redil del matrimonio forozoso. Con lo que ganaba se iba pagando los estudios que realizaba por la noche y mandaba unos 15 euros mensuales a su madre, divorciada de su padre.

    Diez horas al día por 165 euros al mes

    Pero Salimata se iba quedando sin trabajo. Había llegado la hora de huir más lejos. Gracias a una amiga instalada en Marruecos pudo hacer la matrícula en el Instituto de Ciencias Aplicadas de Casablanca y juntar dinero para el billete. En el aeropuerto de la urbe marroquí los policías le exigieron 2.000 euros como garantía, algo que no exige ninguna ley. Fue expulsada tras pasar un día retenida.

    Tres semanas después logró entrar sin exigencia económica alguna. Era diciembre de 2005 y tenía 22 años. No le costó encontrar trabajo, pero le hicieron en un centro de llamadas de teléfono un contrato de prácticas por el que estaba obligada a trabajar diez horas al día, los siete días de la semana, por 165 euros al mes. Era lo que había si quería seguir estudiando.

    Tras dos años, su jefe decide reducirle el sueldo a menos de 120 euros, justo en el momento en que su hermana de 15 años iba a ser casada a la fuerza como ella en Costa de Marfil. Se ve obligada a traerla a Marruecos junto a su hermano gemelo y busca un centro de llamadas en el que cobra 280 euros y le hacen seguro médico.

    Allí la pusieron a hacer "doble escucha"con un joven congolés para que ella fuera ganando experiencia. Con la excusa de enseñarle el sistema de trabajo, Salimata accedió un día a acudir al piso de él. "Era un chico atento y amable. Nada me hacía imaginar lo que se me venía encima", comenta cubriéndose el rostro con las manos. Ocurrió la tarde noche del pasado 28 de septiembre.

    Nada más cerrar la puerta de la casa él se abalanzó, la golpeó y le desgarró la ropa. "Yo gritaba y le mordía, pero él insistía a gritos: no vas a salir de aquí sin que lo hagamos. De tí depende cómo pase. Lo haré contigo aunque sea muerta. ¿Quién se va a encargar del cadáver de una negra?". Salimata no quiere interrumpir su relato, pero los sollozos a veces la hacen atragantarse. Fueron cuatro horas de palizas y violaciones repetidas hasta que logró escapar aprovechando que él entró en la ducha.

    «Si no eres virgen no podemos hacer nada por tí»

    Salimata logró llegar a una comisaría a pesar de que, en su estado, no fue fácil que un taxi la llevara. Se convirtió así en la única mujer que se atrevía a denunciar de las 63 atendidas por Médicos Sin Fronteras (MSF) y cuyos testimonios forman parte del informe "Violencia sexual y migración. La realidad oculta de las mujeres subsaharianas atrapadas en Marruecos camino de Europa", presentado este jueves en Madrid.

    Sin apenas poder andar, con todo el cuerpo contusionado, a medianoche, sin lavarse, con la mayor parte de su cabellera arrancada, medio vestida... así fue cómo se enfrentó a unos agentes de policía que no dudaron en mofarse de ella. "Lo primero que me preguntaron cuando les dije que quería denunciar una violación es si yo era virgen. Les dije que no por lo de mi matrimonio anterior y empezaron a reírse de mí. Si no eres virgen no podemos hacer nada por tí, me dijeron".

    Logró que la llevaran a buscar el piso de su compañero de trabajo donde había sido violada. Al abrir él dijo: "Ya te dije que mi padre tiene mucho dinero y que esta denuncia te iba a causar problemas". Los tres días siguientes los pasaron en distintas dependencias policiales y judiciales siempre juntos, violador y violada ,hombro con hombro. Así tuvo que prestar declaración, con él sentado al lado.

    Fue imposible que un médico la reconociera, no pudo asearse, no tuvo acceso a abogado y encima su maltratador la amenazaba constantemente. Mientras, los policías que iban desfilando comentaban: "mira esta es la que no es virgen y dice que la han violado". Tenían que comprobar que mi DNI no era falso, decían. "Cuando una mujer va a casa de un hombre aunque sea por motivos de trabajo todos sabemos a qué va", comentaban los agentes.

    Sin ningún tipo de pruebas ni atender a las evidencias, las declaraciones acabaron siendo la palabra de él contra la de ella. Así fue delante del fiscal y delante del juez, que dedicó diez minutos al testimonio de Salimata y más de una hora al de su violador. El juez volvió a preguntarle si ella era virgen. Todo se "resolvió" con la firma de un documento en árabe que deja libres a ambos.

    Salimata, que apenas puede moverse ayudada por una muleta, no ha sido aceptada de vuelta en el trabajo porque nadie le da copia de su denuncia y encima pesa sobre ella la amenaza de una denuncia interpuesta por su violador, que asegura que la mujer envía hombres a su casa reclamando dinero.

    2 comentarios

    Comentario De: tunes [Visitante]
    tunestodos los musulmanes van a ir al infierno por que son falsos mentirosos y no respetan a nadie su palabra no vale nada y mas si es dicha a un infiel (aunque los infieles son ellos por que el islam es producto de un loco ambicioso.
    23.04.12 @ 02:51
    Comentario De: zakaria [Visitante]
    zakariaEstas muy equivocado porque los musulmanes no son todos iguales y tu no tienes derecho a hablar asi a los musulmanes porque nosotros respetamos a vuestra religion y no sabes quien va a ir al infierno porque lo sabe solo dios.
    18.05.12 @ 09:11

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