25.06.10

    Permalink 18:28:02 por Lugh, Categorías: Terrorismo, Descargas, Videos

    El terrorismo se ha convertido en el azote del siglo XXI. ¿Se producirá hoy el próximo atentado? ¿Puede evitarse?

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    17.06.10

    Permalink 18:38:03 por Lugh, Categorías: Textos y Documentos

     

    El siguiente mapa publicado por el diario El País nos muestra la distribución de población musulmana en España según provincias, la cual prácticamente alcanza el millón y medio de los cuales casi el 30% posee ya la nacionalidad española.

    Pulsa sobre la imagen para ver a pantalla completa.

    12.06.10

    Permalink 13:28:10 por Lugh, Categorías: Descargas, Videos, Irak

    Retrato del líder iraquí, despreciado por Occidente, pero considerado un héroe por muchas personas en Oriente Próximo. El 30 de diciembre de 2006, Saddam Hussein, antiguo presidente de Irak, fue ahorcado en cumplimiento de la pena de muerte que le fue impuesta, tras ser considerado culpable de cometer crímenes contra la humanidad y perder su última apelación. Saddam Hussein no dudó en mostrarse desafiante hasta el final. Durante décadas, Saddam Hussein gobernó Irak con mano de hierro, aplastando cualquier indicio de disidencia. El espacio se centra en su sangriento ascenso al poder, así como en su caída.

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    05.06.10

    Permalink 12:16:21 por Lugh, Categorías: Wafa Sultan

    Por Wafa Sultan, publicado inicialmente por el Instituto Hudson de New York, mayo de 2010.

    Una nueva mezquita se está planeando en Nueva York, cerca de la “Zona Cero”, a dos manzanas de donde el World Trade Center se alazaba antes. Esta mezquita es dirigida por un imán, Feisal Abdul Rauf, fundador de la Iniciativa de Córdoba, que propone convertir la ruinosa Burlington Coat Factory en Park Place en un Centro Cultural Islámico que contendrá una mezquita.

    Es fundamental estudiar la ideología supremacista del Islam para poder saber, por ejemplo, que la construcción de una mezquita en especial en la Zona Cero es visto por los musulmanes como una victoria decisiva sobre los infieles, una marca del Islam para establecer su objetivo final: someter a todos los demás al Islam y a la ley Sharia.

    Diariamente, en todas partes del mundo, son perpetrados ataques mortales por yihadistas ya sea contra los musulmanes o no, con frecuencia, contra los musulmanes -y sobre todo contra las mujeres musulmanas.

    El tipo de terror de la jihad, sin embargo, es sólo una manera de los islamistas para llevar a cabo su misión de hacer que los infieles se sometan a la ley Sharia. Otro método es, como el autor Robert Spencer lo llama, una insidiosa, progresiva “Stealth Jihad”.

    Si bien el Sr. Shahzad es el yihadista impaciente que trata de destruir a Occidente a través del terror, también existe el segundo tipo de yihadistas, que es mucho más paciente, y que emplea el “Stealth Jihad”. Los jihadistas Stealth son sutiles en su enfoque y se toman su tiempo para lograr el mismo objetivo de la imposición a todos nosotros del islam y la ley Sharia.

    Recientemente, dos episodios separados han puesto de relieve esta sombría realidad. El primero es el intento de atentado de Times Square por el terrorista paquistaní, Faisal Shahzad, denominado por Leon de Winter, uno de los comentaristas clave de la CNN, “El Terrorista por la liquidación de una hipoteca”, el cual dijo: “Se puede confirmar que su casa ha incurrido en impago en los últimos años. Es decir, habría que imaginar, que eso le llevó a mucha presión y causó un montón de angustia a su familia. ”

    Para alguien que creció en un país musulmán, como yo lo hice, esto sólo puede ser visto como absurdo.

    Quizás debería haber una fatwa formal, un edicto religioso llamado la “ejecución de una hipoteca Jihad”. Sin duda, a los de la Universidad Al Azhar en El Cairo – el epicentro de la jurisprudencia islámica – les puede gustar esta idea: Es una forma eficaz de ocultar la narración verdadera del Islam.

    Según el Centro del estudio del Islam político (www.politicalislam.com), en los últimos 1400 años, los musulmanes han asesinado a alrededor de 270 millones de kafir, 60 millones de cristianos, 80 millones de hindúes, alrededor de 10 millones de budistas, y unos 120 millones de esclavos africanos. Hasta hoy, por lo que sabemos, no ha habido ningún reconocimiento oficial o disculpa oficial por cualquier organismo oficial Islámico por estas atrocidades. Esta calamidad no es un fenómeno moderno. Ha tenido lugar desde la creación del Islam hace 1400 años.

    Esto es lo que el imán Feisal Abdul Rauf, hace unos años en la Institución Chautauqua en Nueva York: “Siete siglos antes de la Declaración de Independencia fue escrita la Ley Shari’a, que estaba destinada a proteger la vida, la religión, la propiedad, la familia y el bienestar mental. Esta es la razón por la que afirman que Estados Unidos es de hecho un estado conforme a la shari’a”.

    El Imán evita mencionar que la ley islámica permite, entre otras prácticas crueles, el golpear a las mujeres para hacerlas obedientes, y que la sharia también todavía consagra la esclavitud. ¿No es eso un poco diferente de este sistema americano de leyes? ¿Acaso el imán recomienda que los EE.UU. incorporen las dos últimas prácticas en nuestro sistema para que sea un “estado conforme al islam”?

    El Imam dijo además, en Sydney, Australia, que “EE.UU. y Occidente deben reconocer antes el daño que han hecho a los musulmanes, para que el terrorismo pueda terminar.”

    La declaración de guerra contra Occidente – como Bin Laden declaró inicialmente – no era, tenedlo en cuenta, sobre la base de este “daño” supuestamente hecho hacia los musulmanes, sino basado en los hadiz, [los informes sobre los dichos y las actividades de Mohammaed y su compañeros ] de Mohammed en Al-Buchary:

    “Se me ha ordenado combatir y matar a toda la humanidad hasta que digan que no hay Dios sino Alá y que Mahoma es el profeta de Allah.”

    Este Hadith declara la guerra a los no musulmanes, para subyugarlos bajo el Islam con independencia de lo que hagan. Si el terrorismo es causado por el daño “por parte de Occidente a los musulmanes,” ¿por qué entonces los musulmanes sunitas queman mezquitas chiítas en países como Pakistán e Irak? ¿Por qué razón los islamistas han estado lanzando ácido a los rostros de las mujeres en países como Pakistán, Afganistán, Argelia e Irán? ¿Son estas brutalidades cometidas también porque Occidente perjudica a los musulmanes?

    Además, todos sabemos que mientras que los musulmanes pueden construir mezquitas y practicar libremente su religión en Occidente, a los no musulmanes se les prohíbe hacer lo mismo en los países islámicos.¿Es esto acaso tan perjudicial para ellos?

    Este imán también declaró: “El método islámico de hacer la guerra no es matar a civiles inocentes. Sino que fueron cristianos los que en la Segunda Guerra Mundial bombardearon a civiles en Dresde e Hiroshima, ninguno de los cuales eran objetivos militares.”

    En cuanto a las mujeres, el Imam dice que, con respecto al papel de la mujer y la educación de las mujeres en la mayoría de los países musulmanes, que las mujeres son muy activas e involucradas, y que la misoginia existe principalmente en los países tribales de la Península Arábiga. Esta es una imagen vergonzosa y engañosa. La condición de la mujer en los países musulmanes es una desgracia que el mundo ha pasado por alto durante siglos, y por el que ahora está sufriendo un alto precio al haberlo ignorado.

    “Un Dios que odia”, el libro que escribí el año pasado, está dedicado a la memoria de mi sobrina Mayyada, que acabó con su corta vida, cometiendo suicidio para escapar del matrimonio infernal que le imponía la Ley en virtud de la sharia islámica. En este momento hay millones de mujeres que experimentan un sufrimiento inimaginable similar, sancionado en su totalidad por la aprobación tácita de la Sharia. Sus relatos son historias no contadas de la opresión y la miseria impensable.

    Ahora tenemos un imán musulmán, que aspira a aplicar la sharia en Occidente, y que es un orador hábil y elocuente, disfrazado de “moderación” musulmana. Él usa Taqiyya, el concepto islámico por el que se pide a los musulmanes que mientan y engañen al enemigo, basándose en el Corán 3:28, para engañar a los no musulmanes y a los que son ingenuos o ignorantes, y que caen directamente en sus manos.

    Mientras Feisal Rauf se opone a la estrategia de terror de Shahzas Faisal, ambos comparten el mismo objetivo de subyugar a Occidente en el islam y en ley de la Sharia. Los dos Faisal son por tanto las dos caras de una misma moneda.

    En cuanto a la mayoría de nuestra gente de EE.UU., están siendo básicamente mantenidos en la oscuridad, y donde los términos como “terrorismo islámico” y “Jihad” no son aceptables de ahora en adelante.

    Informar al público sobre los peligros de los yihadistas es ahora políticamente incorrecto. Así que aquí está la fórmula: Los musulmanes tratan de matar o subvertir los no musulmanes a través de la traición a la patria, mientras que los infieles deben evitar nombrar la doctrina y la teología de la que emana la visión del mundo de los musulmanes. De esta manera, los no musulmanes conceden el permiso a los musulmanes radicales para llevar a a cabo su agenda, en la fase avanzada de coaccionarnos para que capitulemos.

    Los llamados “progresistas” y partidarios del diálogo interreligioso en los medios de comunicación, en el mundo académico, y en nuestro gobierno no pueden aceptar que en la ideología del supremacismo del Islam, no hay relativismo moral. No pueden aceptar que cuando se trata al Islam, el multiculturalismo es una calle de sentido único que le sirve al Islam, y únicamente a los intereses del Islam. No hay inclusión de otras “formas” o culturas apoyado en el Corán. Incluso el permitir o acomodar a otros puntos de vista puede costarle a un musulmán la vida.

    Bajo la libertad de expresión, los musulmanes, al igual que cualquier otro grupo, tienen derecho a criticar a los demás. Pero, ¿dónde se traza la línea entre la libertad de expresión y un acto de sedición? ¿Dónde está el reconocimiento de que el Islam enseña que la ley Sharia reemplaza a todas las otras leyes – incluida la Constitución de los EE.UU.?

    Aquí en los EE.UU., no están aprendiendo una lección a partir de la islamización de Europa: a partir de ahora, nos estamos moviendo en la misma dirección por la misma infiltración mismo, por las mismas tácticas usadas en toda Europa – en los niveles más altos de gobierno, mediante normas de adoctrinamiento de la opinión pública a través de la desinformación; doblemente proporcionada por los medios de comunicación, la intimidación y las amenazas, tanto veladas como públicas.a

    Thomas Mann, el escritor alemán, dijo una vez: “La tolerancia es un crimen cuando se aplica al mal.” En ese momento, el Sr. Mann se refería al surgimiento del nazismo en Alemania. Su declaración es una llamada de atención para nosotros hoy, y dice la verdad. Debemos tener el valor y el compromiso de actuar contra estos abusos si la libertad ha de sobrevivir.

    25.05.10

    Permalink 19:14:19 por Lugh, Categorías: Terrorismo, Textos y Documentos

    Por Ángel Pérez.

    La virulencia que ha adquirido el terrorismo islámico en la última década ha obligado a numerosos países europeos a replantearse tanto sus políticas migratorias como la gestión de las grandes bolsas de población musulmana establecidas en Europa. En pocas palabras, ha llevado al centro de la escena política la necesidad de contar con una política que evite, retrase, o prevenga la radicalización de una población sometida a fuertes presiones religiosas e ideológicas que aspiran a evitar su integración en las sociedades de acogida. Casi todos los estados concernidos, España incluido, han creado unidades de inteligencia y policía especializadas destinadas a evitar atentados a corto plazo, e intentan poner en práctica políticas a largo plazo.

    La necesidad de poner en práctica esta política a largo plazo ha generado un fuerte debate sobre la naturaleza de la religión islámica y la posibilidad de colaborar con organizaciones musulmanas no violentas, pero tan contrarias a los valores democráticos occidentales como las más radicales. Esto es, si es posible tolerar el magma del que se nutre el islamismo radical a favor de una contención a corto plazo que permita ganar tiempo y evitar atentados terroristas. Como todas las dicotomías irresolubles esta no puede sustraerse a la necesidad de compaginar objetivos políticos irrenunciables, evitar actos de violencia; y la defensa de los valores que identifican a las sociedades europeas. La fragmentación de las organizaciones musulmanas en Europa tampoco facilita la labor de colaboración. Y este hecho, normalmente considerado un problema, es quizás una suerte, por cuanto permite utilizar una amplia red de organizaciones en tiempos distintos y en competencia por ganarse la confianza del estado concernido. Es decir, siempre, suceda lo que suceda, hay un recambio, hecho que mantiene bajo presión a todas aquellas organizaciones que aspiran a segmentar y controlar una parte de la población musulmana local.

    1. El dilema

    La potencial colaboración con organizaciones musulmanas no violentas crea el espinoso problema de establecer donde está la frontera entre amigos y enemigos. Una política de este signo pretende favorecer, utilizando para ello los amplísimos medios de los que dispone el estado, organizaciones que combaten o rechazan la democracia, el secularismo y el cristianismo; para contener la expansión de aquellas abiertamente vinculadas al terrorismo o que reconocen en este un arma legítima o justificable. No está claro que apoyar a las primeras resuelva el problema, por cuanto están engendrando un espacio ideológico marginal y profundamente anti occidental, destruyendo las posibilidades de integración de sus seguidores en la sociedad de acogida. Por otra parte la actitud de estas organizaciones hacia el terrorismo palestino, los derechos de las mujeres o la homosexualidad los convierten más en parte del problema que de la solución. Los defensores de esta opción, por el contrario, indican que son los líderes de estas organizaciones los adecuados para dirigirse a un público acostumbrado a un lenguaje y unas preocupaciones difíciles de imitar o compartir por aquellos situados fuera de su ámbito de influencia. Esta posición, como es natural, la comparten los dirigentes de las organizaciones beneficiadas por esta política, quienes insisten en que ellos son los adecuados para combatir el éxito de organizaciones filo terroristas entre los musulmanes asentados en Europa.

    Colaborar con organizaciones islamistas que no practican el terrorismo, pero demuestran a menudo ambivalencias y, como mínimo, coincidencias ideológicas fundamentales con las que si lo hacen crea un segundo problema: la legitimación del islamismo. Si el estado muestra su apoyo abierto a este tipo de organizaciones y por tanto las legitima no solo frente a sus seguidores, que ven reforzadas sus creencias; sino frente al resto de la sociedad, a la que se impone su aceptación como un hecho benigno, está modificando los estándares habituales con los que se mide el carácter pernicioso o no de otro tipo de asociaciones. Es muy probable que la sociedad en su conjunto no asuma o no entienda la reacción del estado. Se podría dar el caso de estar tolerando actitudes inconstitucionales, por ejemplo el antisemitismo, en función de la naturaleza, religión o utilidad de la organización: un grupo neonazi sería perseguido, un grupo islamista sería tolerado.

    Por último, la necesidad de abordar la seguridad desde no solo la política antiterrorista, sino además desde el punto de vista de la coherencia política y social mínima que permite funcionar una sociedad democrática occidental hace necesarias revisar normas sobre inmigración, naturalización y expulsión de extranjeros de una manera no realizada hasta ahora. Los estados afectados por problemas de seguridad vinculados al islamismo no se sienten cómodos abordando este asunto, pero es evidente que, de no poder establecer criterios discriminatorios por razón de religión o filiación política, será necesario endurecer los criterios generales de inmigración, proceso arduo que afecta a otros intereses de la sociedad de acogida, que bien puede necesitar la llegada de inmigrantes con diferentes y menos amenazadoras características.

    2. Definir el enemigo

    Hasta ahora los estados europeos y sus clases políticas no han alcanzado un consenso sobre este asunto. Si el enemigo es solo el grupo terrorista o el terrorista individual una política de apaciguamiento basada en la colaboración con radicales que no sean violentos es una opción. Si el enemigo es el islamismo, cualquier colaboración con ese ámbito ideológico es un error.

    Con frecuencia definir el enemigo es esencialmente una acción subjetiva y voluntarista. Las posiciones que tienden a minimizar la importancia del fenómeno islamista e insisten en el carácter marginal del radicalismo se engañan a sí mismas sustituyendo el deseo con la realidad. Pero es necesario reconocer que bien por miedo, inconsciencia o incapacidad de acción es una posición extendida que condiciona la reacción de los estados europeos ante este dilema de seguridad. La perspectiva más ajustada a la situación que atraviesa el Islam hoy es con seguridad la menos optimista con el islamismo radical; aquella que considera el terrorismo de Al Queda y otros grupos de similar naturaleza ideológica como un aspecto muy visible, pero de importancia secundaria, de otro fenómeno ideológico mayor y por tanto a medio plazo más peligroso que es la expansión del islamismo, dentro y fuera de las fronteras físicas del mundo musulmán. Para esta ideología la búsqueda del enfrentamiento es una coordenada esencial, sin la cual carece de sentido, pues constituye la esencia del objetivo vital último que ofrece a sus seguidores, cuya anulación como seres con voluntad propia es total.

    Desde esta perspectiva los movimientos islamistas en Europa que afirman rechazar la violencia aspiran simplemente a beneficiarse, para mejorar su imagen y posibilidades de acción política, del mayor radicalismo de otros grupos menores y más estridentes. De igual manera que un grupo nacionalista moderado se beneficia de forma automática del rechazo que generan los nacionalistas más extremistas (los extremistas generan la tensión y los moderados recogen los frutos). Desde esta perspectiva cuanto más duradera sea la presión ejercida por el terrorismo islámico, mejor será la posición negociadora de los islamistas no violentos y más bajo el nivel de exigencia que los estados europeos marcarán para negociar con ellos.

    En el centro de este debate se encuentra el carácter violento de las ideas que defienden los islamistas que aparentemente rechazan la violencia. Sencillamente el rechazo frontal de Occidente y su tradición cultural desemboca por necesidad en la violencia que afirman poder evitar. Esta fobia enfermiza contra Occidente es lo que organizaciones como la “Quillian Foundation”[1] consideran un “preludio del terrorismo que no puede ser combatido por los musulmanes solos”. Precisamente este think tank, creado en torno a líderes islamistas que han abandonado su militancia mantiene la opinión de sostener una aproximación más crítica al elenco de organizaciones islamistas que pueblan Europa, rechazando su ambigüedad, evidente en medios de comunicación como webislam, Islam Channel, The Muslim News o, en el caso de los EEUU, Bridges TV; y alentando la aparición de un islam europeo incardinado en los valores occidentales. Algo que por ahora ningún estado europeo se ha planteado hacer seriamente mientras dedican notables sumas de tiempo y dinero a apadrinar con perfil bajo organizaciones de naturaleza discutible.

    3. Buscando colaboradores

    Los estados europeos han concentrado sus esfuerzos en dos líneas de trabajo. Por un lado la organización de la población musulmana asentada en su territorio, intentando crear asociaciones que puedan constituirse en sujetos con los que negociar acuerdos de colaboración, educación y control. Esta política ha tenido un éxito limitado, por cuanto entra en colusión con los intentos de organizar a esa misma población realizados por los gobiernos de sus países de origen (el caso de la población marroquí en España, o la argelina en Francia). Además una vez constituidas, su representatividad es limitada; por tanto los posibles acuerdos alcanzados con ellas son de difícil o ineficaz aplicación. La posibilidad de alcanzar acuerdos con los estados interesados no resulta sencillo, bien porque los gobiernos extranjeros manifiestan una similar aversión antioccidental; bien por razones estratégicas, como es el caso, en España, de la gestión de las comisiones islámicas y sus centros de culto en Ceuta y Melilla, donde con frecuencia hay que elegir entre radicalismo y gestión pro-marroquí, opciones ambas cargadas de problemas.

    Por otro, algunos estados europeos han intentado una aproximación al tejido islamista pacífico constituido en su territorio, en forma de contactos informales, grupos de trabajo conjuntos o cooperación a través de organismos de seguridad o inmigración. Es el caso de Dinamarca, que creó en 2008 un grupo de trabajo interministerial con objeto de poner en marcha un programa contraislamista. Tras varios meses de trabajo, las recomendaciones del equipo de funcionarios se centraron en la necesidad de colaborar con organizaciones islamistas capaces de contrarrestar la creciente radicalización de los musulmanes en Dinamarca, recomendación inmediatamente criticada en los medios de comunicación, pero puesta en práctica con resultados hasta ahora poco alentadores en 2009. La discusión en Dinamarca sobre lo que debía o no considerarse islamismo radical se ha producido en otros países. Es el caso de Holanda y Alemania, donde se han adoptada posturas menos transigentes con los valores básicos del islamismo, en sí mismo una ideología incompatible con la tradición democrática occidental; o el caso de Bélgica, Francia o Suiza, donde se han aprobado medidas legislativas que limitan los signos externos de carácter islámico (velo, burka, minaretes…). Por supuesto la mayor o menos inclinación a colaborar con los islamistas que, a priori, no participan en actividades terroristas es directamente proporcional a intensidad de la amenaza terrorista. El caso británico, cuyos servicios de seguridad estimaban en 2008 que había más de dos mil individuos en su territorio vinculados al terrorismo islámico, es un perfecto ejemplo. La necesidad de actuar con rapidez ha hecho que los servicios de seguridad tejiesen una intensa red de contactos, iniciada en 2002 con la creación de una unidad policial especial, la “Muslim Contact Unit”. Esta unidad fue creada para establecer relaciones de confianza entre la policía y miembros de la comunidad musulmana con el objetivo de obtener información de primera mano y facilitar el contacto con los responsables de la actividad antiterrorista[2].

    Entre los éxitos de esta política es habitual incluir la toma de control de la mezquita de Finsbury Park en 2005, convertida en un centro de actividad terrorista y cerrada en 2003 en medio de las protestas de una comunidad musulmana ampliamente radicalizada. La necesidad de calmar las tensiones llevó a las autoridades británicas a pensar en la necesidad de encontrar una organización radical cuyo extremismo ideológico y religioso fuera aceptable para la población musulmana afectada, pero que rechazase el terrorismo y devolviese la mezquita a un funcionamiento normal. Encontraron la solución en la Asociación Musulmana Británica (MAB, en sus siglas en inglés). Por supuesto, las razones que hicieron aceptable esa organización para la comunidad musulmana que utilizaba esa mezquita son las mismas que la hacen inaceptable a los ojos de cualquier observador occidental crítico. Se puso fin a un centro terrorista a cambio de insuflar energía y dinero en una organización que sigue siendo incompatible con la tradición británica. Igualmente criticada fue la actitud de las autoridades holandesas en 2008, cuando con motivo de la presentación de la película Fitna, cuya reproducción tuvo que ser retirada por “Live Leak.com” debido a las amenazas islamistas[3], reunieron a los imanes salafistas más importantes para dar explicaciones y evitar reacciones violentas como las de Dinamarca en 2005.

    La reacción de gobierno holandés, que no solo puso en tela de juicio la oportunidad de la película, sino su contenido y su posible contribución al debate social sobre el islam en ese país, puso en evidencia la dificultad existente en colaborar o reconocer determinado poder de influencia la islamismo y ofrecer garantías a aquellos musulmanes que sí desean vivir en una sociedad libre. En última instancia, como afirma Ayaan Hirsi Ali, lo que está en cuestión es si se puede tratar a los musulmanes asentados en Europa como ciudadanos responsables y adultos, o como seres irracionales dispuestos a reaccionar violentamente a cualquier estímulo percibido como hostil o negativo[4]. La cuestión islamista por otra parte había sido objeto de análisis por las autoridades cuatro años antes de producirse los acontecimientos vinculados a la película Fitna en términos preocupantes. En diciembre de 2004 el ministerio del interior holandés publicó un informe de 60 páginas (“From Dawa to Jhad”) donde se recogían los elementos clave para entender el fenómeno islamista, elementos fácilmente aplicables a otros estados europeos:

    - Se calculó el número de radicales en un 5% del total de la población musulmana residente en Holanda, en ese momento un millón de personas; por tanto 50.000 potenciales terroristas o colaboradores.
    - El reclutamiento de nuevos terroristas estaba organizado, no se trataba ya en 2004 de casos aislados.
    - La integración de la población musulmana en la sociedad holandesa se había ralentizado o en ocasiones invertido.
    - El proselitismo islamista se había generalizado en mezquitas, escuelas coránicas, páginas electrónicas, redes sociales e incluso prisiones.
    - La capacidad de resistencia de la sociedad holandesa ante la presión islamista, incluyendo la de la población musulmana moderada, se calificó de baja.

    El informe[5] también ofrecía recomendaciones de carácter general, incluyendo la colaboración con los estados musulmanes afectados por la radicalización islamista y la colaboración sobre el terreno con organizaciones musulmanas moderadas. Los acontecimientos posteriores parecen haber demostrado el fracaso de esta política, que algunos entienden como excesivamente tolerante con las fuerzas, en este caso islamistas, declaradamente intolerantes.

    En resumen la mayor o menor disposición a la colaboración con islamistas moderados está condicionada por tres criterios, la seguridad, esto es, la amenaza real e inminente de sufrir atentados. Este elemento favorece la búsqueda de colaboración en pos de un objetivo inmediato. La administración concernida, a saber, los estados que han creado células u organismos destinados a la búsqueda de colaboración convierten involuntariamente esas unidades administrativas en defensoras automáticas de la necesidad de aquella. Y la opinión dominante sobre el origen y causas de la radicalización. Este debate permite preguntarse por cuestiones relativas a la necesidad o no de integración; los motivos ideológicos o solo económicos que activan los extremismos y el papel de los moderados en la consolidación del rechazo de la cultura occidental tan habitual entre los musulmanes europeos. Los elementos que influyen en este debate son numerosos, incluyendo la ideología y las necesidades políticas inmediatas. Como consecuencia de ello ni los estados europeos han sido capaces de ejecutar políticas longevas, ni en términos continentales existe posibilidad inmediata alguna de establecer criterios básicos comunes.

    4. Conclusión

    Europa se enfrenta a un dilema que tendrá que afrontar tarde o temprano y que afecta no solo a sus mecanismos de seguridad policial y militar sino a la actividad de gobierno y administración en su conjunto. La mayor o menor tolerancia con el islamismo moderado, la represión de actividades filo terroristas, los programas de integración de inmigrantes y la propia política de inmigración respecto de individuos de religión musulmana; la gestión de lugares de culto y la ilegalización o no de usos y costumbres abiertamente incompatibles con la tradición occidental son cuestiones políticamente incómodas, pero de importancia creciente. La escasa simpatía, por no decir abierta hostilidad que el islam y sus seguidores despiertan entre los ciudadanos europeos debería ser razón suficiente para tomar en serio el análisis, gestión y en su caso corrección de la cuestión islámica.

    Notas
    [1] “Extremism, a prelude to terrorism, cannot be contained by Muslims alone. Not least because religious rigidity and extremism are products of the failures of wider society to foster a shared sense of belonging and to advance liberal democratic values among all sections of society. That said, we believe a more self-critical approach must be adopted by Muslim leaders to free communities from Westophobic ideological influences, escape social insularity and facilitate the organic growth of Western Islam”. www.quilliamfoundation.org.
    [2] Su política de contactos ha sido, sin embargo, objeto de críticas. La difícil distinción entre islamistas moderados y radicales está en el fondo de esta controversia. En enero de 2010, uno de sus asesores, Mohamed Alí harrath, máximo responsable de la cadena de televisión UK Muslim TV fue detenido en Sudafrica en ejecución de una orden de búsqueda de Interpol acusado de actividades terroristas en Túnez.
    [3]. La difusión de la película fue además inmediatamente condenada por el Consejo de Europa y Naciones Unidas, cuyo Secretario general al efecto, Ban Ki-moon, la consideró ofensiva mientras el alto representante para la Alianza de Civilizaciones, Jorge Sampaio, la calificó de insultante y difamatoria.
    [4] “Fitnawww.aei.org/article/27723, marzo de 2008. laid bare just what a distrustful image this Social-Christian cabinet has of Muslims. It considers Muslims as half-savage beasts, [a bit like Bokito, Holland's most famous gorilla] who will jump over the fence of reason at the slightest provocation and who in a collective frenzy disrupt the public peace”.
    [5] Manfred Gerstenfeld, “Radical islam in the Netherlands: a case study of a failed European policy”. En www.jcpa.org, enero de 2005.

    17.05.10

    Permalink 18:07:57 por Lugh, Categorías: Terrorismo, Descargas, Videos, Al Qaeda

    Jon Sistiaga, director y reportero de REC, se adentra en este tercer reportaje en Los desiertos de Al Qaeda. En esta zona inhóspita se mantienen los secuestrados extranjeros, entre ellos dos cooperantes españoles. Se trafica con armas, con seres humanos, y últimamente con drogas. REC se mete en la boca del lobo.

    En esta inmensidad desconocida del Sahara, más cerca de España de lo que imaginábamos, narcotraficantes y terroristas islamistas comparten territorio y negocios, campan a sus anchas e imponen su ley. Pero, ¿cómo consigue acceder REC a esta zona? El equipo de reporteros muestra cómo se organiza una expedición a un lugar tan peligroso, cómo se negocia con los jefes tribales o lo fácil que es hacerse con un pasaporte falso de Mali y cuánto hay que pagar por ello.

    Un ex primer ministro Malí intenta asegurar a REC que Al Qaeda no existe en su país, pese a que todos los secuestrados son liberados en esa zona. Y en las vastas dunas, gracias a los contactos conseguidos, Reporteros Cuatro. REC consigue dar con un ex miembro de Al Qaeda, un arrepentido que tiene miedo y que confiesa su colaboración con este grupo terrorista.

    Y, por primera vez, REC enseña la prueba que demuestra que esta zona controlada por Al Qaeda es la zona de paso de la droga enviada a Europa y explica los vínculos que Al Qaeda tiene con los narcotraficantes: cobran 3.000 euros por kilo de coca que pasa por su territorio. Una de las pruebas, un avión fantasma estrellado en medio del desierto. Es un Boeing 727 matriculado en Venezuela propiedad de uno de los carteles colombianos...

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    14.05.10

    Permalink 12:55:55 por Lugh, Categorías: Descargas, Videos

    Dirigido por Julio Sánchez Veiga.

    Tras la pérdida de las últimas colonias en 1898 España inicia la colonización del Norte de África. Una guerra larga que ayudó a dividir a la sociedad española. Este documental se adentra en las razones y consecuencias de este conflicto colonial cuya última campaña fue la Guerra Civil Española.

    Los que habían sido enemigos de España se convirtieron en firmes aliados del bando franquista. Los marroquíes en la pobreza más absoluta no dudan en alistarse y luchar al lado de los que habían matado a sus padres. Vinieron a nuestro país a matar y a morir en una lucha que nunca fue la suya.

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    09.05.10

    Permalink 13:02:05 por Lugh, Categorías: Descargas, Videos, Irán


    Dirigido por  Tanaz Eshaghian este documental cuenta como en la República Islámica de Irán, las operaciones de cambio de sexo son legales. Sin embargo la homosexualidad está perseguida y puede castigarse con la pena capital. La mayoría de los chicos y chicas que se someten a esta operación son homosexuales que intenta disfrutar su sexualidad sin ser perseguidos. A través de la historia de varios jóvenes que se van a someter a la operación, este documental, nos acerca al difícil proceso que sufren tanto social como físicamente.

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    04.05.10

    Permalink 12:33:49 por Lugh, Categorías: Descargas, Videos, Afganistán

    Corría el mes de junio de 2008, cuando americanos, franceses y alemanes se reunían con el gobierno afgano de Karzai, para hacer entrega de veinte mil millones de dólares. Su destino, la construcción de escuelas y hospitales, pero también iban dirigidos a erradicar el tráfico del opio.

    Ocho años después de la caída de los talibanes y con la ayuda internacional enviada a Afganistán, ni un solo colegio ha sido construido en Kabul y los hospitales están hechos una ruina. Sin embargo, un sector se encuentra en pleno desarrollo, el de la construcción de casas de lujo.

    El distrito de Sherpur es el feudo de los nuevos señores de Afganistán. Allí, donde se deberían haber construido viviendas sociales, se construyen palacios y villas que disponen de sus propias guardias de seguridad. “Afganistán, tras la pista del dólar” muestra un conflicto, que las autoridades desearían ocultar: la guerra entre los grupos cercanos al poder y los miles de pobres, a los que se les derriban sus casas de toda la vida, en favor de las grandes mansiones de los corruptos, allegados al poder. Los que utilizan los dólares de la comunidad Internacional para sus propios intereses.

    Afganistán es unos de los cuatro países más pobres del mundo. La heroína inyecta cada año, cuatro mil millones de dólares en sus arcas y otros cuatro mil más, proceden de la ayuda internacional. Este flujo masivo de dinero ha provocado la llegada de especuladores y con ellos, la corrupción y la evasión de fondos. Estos argumentos, junto a la más absoluta ausencia del sentido de servicio público son los que están utilizando los talibanes para incrementar su influencia en la población. Entre los afganos se ha extendido la desconfianza respecto a las ayudas de reconstrucción del país, porque para ellos no ha quedado prácticamente nada. Y quizás esta situación sea clave para entender el ascenso de los rebeldes, no sólo en los territorios, sino en las mentes y en los corazones de los afganos.

    Producción: PREMIÈRES LIGNES (Francia) Duración: 57’ Dirigido por: Manuel Sánchez Pereira.

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    27.04.10

    Permalink 18:41:53 por Lugh, Categorías: Irán, Israel, Estados Unidos

    Por Juan F. Carmona y Choussat, publicado en Aurora, 15 de abril de 2010

    A lo largo de su vibrante existencia, habiendo sentido casi cada año el peligro de aniquilación, Israel siempre ha salido adelante haciendo suyo el mandato de Moisés de elegir la vida.

    En cambio, Occidente sufre hoy un acceso grave de agotamiento de vivir, una patológica propensión al suicidio. Israel es el más indicado para hacerle recapacitar. Es, por eso, conveniente preguntarse -hoy, de nuevo- si la salvación, como le dijo Jesús a la Samaritana, viene de los judíos.

    Después de los atentados de septiembre de 2001 el presidente Bush elaboró una doctrina fundada en la moralización de la política exterior y la expansión de la democracia. El último pilar de esa doctrina lo formulaba el 24 de junio de 2002. Por primera vez un presidente americano hacía un llamamiento público para un Estado palestino. Había demostrado su amistad con Israel al defender sus medidas para protegerse del terrorismo, que habían sido recibidas con hostilidad por otros, como la construcción de la barrera de seguridad y el establecimiento de controles impidiendo la entrada de suicidas desde Cisjordania. Bush también había discrepado de la opinión generalizada contra los asesinatos selectivos de aquellos que planeaban e incitaban a los atentados suicidas, puesto que, como había tenido oportunidad de comprobar en su propio país eran un mal incalificable. En los términos de Norman Podhoretz: “Luchando (contra el terrorismo) los israelíes estaban combatiendo contra el mismo enemigo que nos había declarado la guerra el 11 de septiembre”.

    Su apoyo incluía asimismo la inexorable exigencia del abandono de las prácticas terroristas por todo el liderazgo palestino. Así, en su declaración de 2002 dice: “Las autoridades palestinas están fomentando, no oponiéndose, al terrorismo. Esto es inaceptable. Y los Estados Unidos no apoyarán el establecimiento de un Estado palestino hasta que sus líderes se impliquen en una lucha sostenida contra los terroristas y el desmantelamiento de sus infraestructuras”.

    Por último, y esto es capital, no culpaba a Israel -en un cambio sustancial de actitudes precedentes- de la guerra que contra él se libraba. Ponía la carga de la prueba en los palestinos y los Estados árabes que los apoyaban, por no rechazar frontalmente el terrorismo. Pero eso no era todo. Dos años después añadiría lo que Podhoretz denominó el “codicilo” a esta política: como parte de un acuerdo definitivo de paz, Israel debía tener fronteras seguras y reconocidas, y éstas debían incluir los centros de población mayoritariamente israelíes. Rechazaba pues la idea últimamente universalmente aceptada, según la cual el requisito esencial, prácticamente el único para la paz, es la expulsión de hasta el último judío de Cisjordania. En qué la transformación de Judea y Samaria en “Judenrein” podía ser un avance hacia ésta, era algo que no parecía pasar por la cabeza de un presidente americano.

    Las cosas han cambiado.

    Según afirma el comentarista David Ignatius y se deduce de un posterior artículo de Zbigniew Brzezinski en el Washington Post, hay varios antiguos secretarios de Estado y asesores de Seguridad Nacional que junto con el actual, James Jones, están definiendo una política para Obama, que pasa por la imposición a Israel de las fronteras previas a 1967.

    Esta vuelta atrás a políticas infructuosas, ¿puede cosechar algo? Podhoretz, escribiendo proféticamente, en mayo de 2009 destacaba: “Nada se sacará de una reversión a las asunciones previas a Bush. Nada se sacará con ello de los israelíes porque ellos, incluso los más complacientes entre ellos, han aprendido que la retirada de territorios previamente ocupados significa la creación de bases desde las que los terroristas harán llover misiles sobre ciudades israelíes. Así, cuando en el año 2000 se retiraron de la zona de seguridad que habían establecido en el sur del Líbano, Hezbollah se mudó allá, y más tarde, su retirada de Gaza en 2005 resultó en la toma de poder por parte de Hamás terminando en ambos casos no en paz o siquiera en mejores perspectivas para alcanzarla, sino en guerra y más guerra. Además, la retirada de Gaza, significando como supuso sacar a la fuerza unos 8.000 judíos de sus casas, fue un trauma nacional tan doloroso, que hacer lo mismo a más de treinta veces el mismo número de judíos viviendo en Cisjordania se ha convertido en impensable”.

    Ahora bien; ni siquiera esa insólita reversión, aisladamente, significaría un peligro letal para Israel y los judíos. Es interpretada con el conjunto de la política de Obama cuando supone una amenaza.

    Sí, Obama permanece en Irak, pero anuncia su marcha. Sí, Obama permanece en Afganistán, pero anuncia su partida. Sí, Obama promete disuasión nuclear, pero renuncia a renovar su arsenal. Sí, Obama promete alianza perpetua a sus amigos, pero embarca a su país en la deuda que compromete el gasto futuro en defensa. Sí,… pero.

    ¿Me contradigo? Muy bien, pues me contradigo.

    Contengo multitudes. Decía Whitman. Ante la contradicción es más que lícito preguntarse qué interpretan los que dividen a Occidente en el pequeño Satán, Israel; el Gran Satán, Estados Unidos; y, ¢a va sans dire, el inútil Satán, Europa. El régimen iraní, de él se trata, incrementa sus preparativos terroristas incluso más allá de sus habituales sucursales de Hamás y Hezbollah, pero ello sigue sin hacer que se desvíe la vista de un parsimonioso calendario de ineficaces sanciones.

    Si hace año y medio los que en el entorno de Obama entendían de estas cuestiones aún pensaban que podía evitarse un Irán nuclear, hoy se da por concluido el intento de impedírselo.

    La nueva convicción es: por qué no vivir con un Irán nuclear al que mantener a raya como antaño a la URSS y China durante la Guerra Fría.

    Algunos dan, incluso en una perversa reinterpretación de los hechos, un paso más: es la presencia de un Israel nuclear en pleno Oriente Medio el origen de la proliferación. Pero aun sin darlo, es obvio lo que impide convivir con un Irán nuclear.

    El 27 de octubre de 2007 lo explicaba muy bien el New York Times: “El nuevo presidente conservador de Irán, Mahmoud Ahmedineyad, dijo el miércoles que Israel debía ser borrado del mapa...”, añadiendo: “Refiriéndose a palabras del ayatola Jomeini, el líder de la revolución islámica Ahmadineyad afirmó: `Como dijo el imán, Israel debe ser borrado del mapa”'.

    El predecesor de Ahmadineyad, Mohamed Jatamí, en contraste, propuso un diálogo entre civilizaciones y persiguió una política de détente”.

    La détente, pues, aunque fuera en un nuevo Irán post régimen, que sigue sin avistarse con claridad, es posible, dicen. Pero he aquí lo que decía el igualmente “moderado” Rafsanjani vinculado incluso a llamamientos a la apertura tras las disputadas elecciones del verano -y sus turbulentas consecuencias- respecto al “miedo” a represalias: “Si llega el día en que el mundo del Islam está convenientemente equipado con las armas que Israel tiene en su posesión…, la aplicación de una bomba atómica no dejaría nada en Israel, pero la misma cosa sólo produciría daños en el mundo islámico”.

    Bernard Lewis, el famoso erudito del Islam, aclaraba sobre el tema en 2006: “Hay una diferencia radical entre la República Islámica de Irán y otros Gobiernos con armas nucleares. Esta diferencia se expresa en lo que solamente puede ser descrito como la visión apocalíptica de los actuales dirigentes de Irán. Esta visión y expectativa, manifestada vívidamente en discursos, artículos e incluso en libros de texto, claramente forman la percepción y por tanto las políticas de Ahmedineyad y sus discípulos”.

    Pero, en la circunstancia de un ataque nuclear, ¿no perecerían con los israelíes los palestinos? y, ¿acaso no contestaría Israel devastadoramente?

    “La primera de estas disuasiones bien puede preocupar a los palestinos pero no aparentemente a sus fanáticos defensores en el Gobierno de Irán. La segunda - la amenaza de un ataque directo sobre Irán- está… debilitada por el complejo de suicidio o martirio que plaga partes del mundo islámico hoy, sin paralelo en otras religiones, ni siquiera en el pasado musulmán.

    “En este contexto la destrucción mutua asegurada (DMA), el elemento disuasor que tan bien funcionó durante la Guerra Fría, no tiene ningún signi- ficado. Al final de los tiempos habrá una destrucción en todo caso. Lo que importará será el destino final de los muertos: el infierno para los infieles y el cielo para los creyentes. Para gente con esta mentalidad la DMA no es un impedimento, es un incentivo”.

    Por todo ello es por lo que la temeraria política de Obama presionando a su aliado, enviando un anuncio de abandono, y dejando enquistarse aparentes negociaciones anti proliferación sin propósito significativo, pone a Israel en una situación delicada. Esta, paradójicamente, podría evitarse con hacer simplemente lo contrario: sosteniendo al amigo y apremiando al régimen desafiante.

    Pero lo más peculiar es que la actitud del presidente americano se parece mucho a la expuesta en esa frase que se atribuye a Talley-rand, el sofisticado ministro de Napoleón: “Es peor que un crimen, es un error”.

    En lugar de hacer lo imposible por facilitar a Israel su lucha contra el islamismo, porque ese enemigo ha declarado la guerra a todo Occidente, da la impresión de creer que Israel es el problema. Pero, tras Israel está el resto. Es en ese sentido, en el sesenta y dos cumpleaños de su brillante y ejemplar existencia que, al estar en la primera línea, la salvación -y empieza a ser costumbre - viene de los judíos.

    Pero conviene no dar por seguras las calamidades que pueden evitarse, y recordar el animoso saludo que se daban a finales del siglo XIX los primeros sionistas allá donde se encontraran, en Basilea o Constantinopla, cuando no había llegado la Declaración Balfour y apenas había nacido Harry Truman: “El año que viene, en Jerusalén”.

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