La
Justicia, un Cachondeo - Martes, 19 de septiembre
de 2006.
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A
los que leemos a diario los periódicos, o vemos los
servicios
informativos de televisión, este tipo de noticias ya no
sorprende aunque, normalmente, se nos quede una cara de tonto que
sería digna de enmarcar.
La primera
noticia
viene de Catalunya. Una mujer y un hombre acusados de violar,
(según la terminología actual “abusar
sexualmente”), los dos y durante 10 años a la hija
de la
mujer. Desde los 8 hasta los 18 años, momento en que la
niña se fue de casa para buscar a su padre
biológico; el
cual, al enterarse de los hechos, presentó la denuncia. Como
la
niña se resistía le daban alcohol y drogas. Para
verlo
luego, lo grababan en video. Además, tenían
excusa: La
niña estaba
poseída por el diablo y esta era la única forma
de
exorcizarla.
Pues bien,
para 10
años de abusos sexuales continuos, de humillaciones y
vejaciones
de todo tipo, el fiscal pide 10 añitos para cada uno de los
encausados. Uno por cada año de sufrimiento.
Vamos,
cachondeo del
bueno.
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La
segunda noticia
viene de Galicia. Joven de 18 años sin carné de
conducir,
a toda pastilla por la autovía. En una maniobra sin sentido
invade el carril contrario, choca contra otro vehículo que
circulaba correctamente y, al final, mueren cinco personas, entre
ellas, la madre del joven de 18 años, que resulta ileso.
Pues
bien, en
este caso su Señoría, es decir, el juez, una vez
vistos
los informes y los testimonios pertinentes, estima que el suceso es
constitutivo de “Falta leve”.
Con
un
par. Más que cachondeo, esperpento del bueno.
Aunque
aquí yo haría un inciso. Para mí es
tan
irresponsable el joven, por conducir sin tener los conocimientos
prácticos y teóricos necesarios, como lo son sus
padres
por permitirle conducir a sabiendas de que no tiene esos conocimientos
indispensables.
Pero
volviendo
al tema de la Justicia, ésta, para que pueda llamarse
así
debe cumplir cuatro reglas.
Primera.
Debe
ser igual para todos. Sin excepciones. Desde el
más
humilde de
los sin techos, hasta el jefe del Estado. Incluso si este es rey.
En
la Justicia
española nos encontramos que la percepción que
tienen los
ciudadanos es que la ley se aplica según el estatus social
del
encausado. Por ejemplo, a más dinero, menos posibilidades de
terminar en la cárcel.
Segunda.
Rápida.
La Justicia debe actuar con celeridad. Tanto para
esclarecer los hechos, como para castigar a los culpables.
Nuevamente,
en
España, esto no se cumple. Los juicios se demoran
años y
años. Y, los llamados Juicios Rápidos no
funcionan en la
práctica como debieran, debido a la falta de medios
técnicos y humanos.
Tercera.
Proporcional.
Las penas aplicadas deben guardar proporción con
el crimen cometido. Así por ejemplo, aunque robar, es robar,
no
es lo mismo afanar un pan para comer, que entrar en una casa y llevarse
la caja fuerte mientras los dueños duermen.
Cuarta.
Debe
tener capacidad disuasoria, es decir, ante la
posibilidad de
cometer un
delito, el futuro delincuente debería pensárselo
mucho,
mucho, pero mucho. Ya que si lo cogen, sabe que le espera una buena
condena.
Aquí
podemos ver que tanto en el caso de Catalunya, por su gravedad y
continuidad en el tiempo, como en el de Galicia, por la extrema
gravedad de lo sucedido, las penas solicitadas son mínimas,
o
ridículas.
Aunque
la
ridiculez de algunas de las penas aplicadas en el código
penal
español, posiblemente sea debido a que se considera, por
muchos
sectores, que las condenas de cárcel deben servir para
reinsertar al condenado, más que para castigar el delito.
¡Esto
es
un error! Las penas de cárcel no son para reinsertar al
preso,
las penas de prisión son para hacer pagar al condenado por
el
daño que ha hecho a la sociedad. Luego que en la
cárcel
se adopten medidas reinsertivas como terapias
psicoterapéuticas.
o de formación, es tema aparte.
Por
principio,
todo culpable debería cumplir integra su condena, sea esta
del
tiempo que fuese. Para crímenes especialmente graves
debería existir cadena perpetua, incluso sin posibilidad de
remisión. Tampoco debería haber reducciones de
condena
por “buena conducta”, ni permisos penitenciarios.
Tampoco
es de recibo el que se considere "eximente", o "atenuante", el cometer
un crimen borracho como una cuba o drogado hasta las cejas; en todo
caso, deberían ser considerados como "agravante".
Y,
por
principio, un juez no debería estar para interpretar la ley,
sino para aplicarla una vez vistos los hechos. Si es culpable, aplicar
la pena correspondiente. Sin más.
Si
se hiciera
esto, no pasarían casos como que a un violador, que
obligó a una chica de 16 años a que le hiciera
una
felación mientras le apuntaba con una pistola directamente a
la
cabeza, le rebajen la pena de ocho a cuatro años de
prisión, al apreciar el juez “buena
conducta” por
parte del acusado, al darle a la chica un vaso de agua cuando
terminó con lo que le pedían.
O
que un juez
desestime los informes policiales, y médicos de una mujer
que
había sido maltratada por su pareja, al estimar su
señoría que ésta no se comporta como
“mujer
maltratada” ya que asiste al juicio, ojito al dato,
“bien
vestida y maquillada”.
¡Por
favor, menos cachondeo y más rigor en la creación
y
aplicación de las leyes!