Orgasmo TV - Viernes, 01 de septiembre
de 2006.
Ahí
estaba. Por la tarde. Sin nada mejor que hacer. Tirado en el
sofá. Haciendo zapping. Aprovechando esto de la TDT.
–¡Bueh,
22 canales y casi todos repitiendo, una y otra vez, los mismos
programas y las mismas tontadas de siempre!
-¡Anda,
mira, el canal de economía promete! Al menos mientras el
presentador arroja las noticias del día, junto a sus
fríos datos, y por la pantalla circulan incontables
índices bursátiles, económicos o
financieros. Todo
se estropea cuando unos expertos, se ponen a
hablar.
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-¡Uff.
Lo
que hay que oír! ¿Cuándo se
dará cuanta la
gente, o los responsables de los medios de comunicación?
¡Para hablar de economía, finanzas o
gestión
empresarial, no basta con tener un título
académico,
además, hay que saber de estas cosas!
-¡A
seguir zapeando!
De
pronto, en
uno de esos programas que en los USA llaman Talk-Show, es decir, en uno
de esos programas donde los invitados van a hablar de lo desgraciados
que son, o para pedir perdón, ya que se sienten
terriblemente
culpables por algo que ocurrió hace lo menos 20
años, o
para mostrar, a todos, lo diferentes que se creen de los
demás; en definitiva, para hablar de las miserias propias o
ajenas, como si de un tema de suma importancia se tratara. Pues bien,
ahí, veo a una chica joven. Debajo, en letras grandotas,
subtitulan “No sabe lo que es un orgasmo”.
Yo,
que ese
día estoy algo lento, tardo en darme cuenta.
-¡Ahhh, como
experiencia personal, a nivel físico! Como me pilla
desprevenido, me quedo a oír su historia.
Su problema
empezó cuando contaba ya con 14 marzales. Un día,
uno de
sus vecinos, como si tal cosa, la invitó una tarde a tomar
café. Pasó lo normal en estos casos.
-¿Café
sólo… descafeinado… con
leche… un
terrón… dos… unas pastitas para
acompañar… te gustaría que te
desvirgara?
-¡Venga,
a ver
como
es!
Según
la protagonista, la experiencia no pasó de un simple
“mete
y saca”. Es decir, que su vecino aguanto el tiempo necesario
para
bajarse los pantalones, abalanzarse sobre ella, y realizar
frenéticos movimientos durante un minuto escaso.
Viendo
ella
que la experiencia poco, o nada, se parecía
a lo que había visto, o intuido, en las
películas, o en
las revistas que había leído, o en las
conversaciones que
había mantenido, decidió solucionar el tema.
Y,
para ello,
nada mejor que buscarse un buen mozo, con atractivo y con aparente
poderío físico. A pesar de todo, el resultado
también fue desalentador. El ansiado orgasmo no
llegó.
¡Y ahí está, en la actualidad,
recién
cumplidos los 18, y con el mismo problema!
Y
eso que,
tanto ella, como las 20 parejas que ha tenido en ese tiempo, de todo
pelaje, edad y condición física, han puesto todo
su
interés en el tema; y han explorado todas las posibles
vías de solución al problema; incluyendo los
clásicos disfraces, los sitios con morbo, como pueden ser el
clásico asiento trasero de coche, a lugares
públicos, el
uso de juguetes sexuales o repasar el kamasutra.
¡Y
nada,
oigan, que no hay manera!
Me
imagino a
la madre. Reunida en su casa, con las amigas habituales, comentando el
programa. Lógicamente, está sollozando.
-¡Ay,
mi pobre
niña… tan jovencita … y con esos
disgustos…
con lo que vale mi niña!
-¡Venga
mujer, no te pongas así, verás como encuentra
solución!
-¡Claro
mujer, ya verás como esos de la televisión le
resuelven
el problema!
-¡Y
luego lo guapa que está!
-¡Si
parece una actriz!
-¡Y
que bien habla!
-¡Si
hasta puede que acabe de tertuliana, en uno de esos programas de la
tarde!
-¿Vosotras
creéis?
-¡Claro
que
sí!
Me
imagino al
padre. En el bar, con los parroquianos habituales. Hasta que
empezó el programa, comentando los últimos
titulares e
informaciones aparecidas en el diario Marca. O en el As.
Lógicamente, está indignado.
-¡Si
es lo que
yo digo, ahora no hay hombres, que se han vuelto todos unos maricas,
incapaces de satisfacer a una mujer!
-¡Eso
es por las tonterías que les meten en la cabeza, en la
escuela!
-¡Y
luego todo el día sin hacer nada. A la sopa boba. Y luego
que se
piensan que su casa es un hotel; que entran y salen cuando les da la
gana!
-¡Y
mientras su padre a trabajar como un burro, para que puedan tener de
todo!
-¡Y
a la hora de la verdad, ya veis, todos unos mariquitas!
-¡Yo
la primera vez que me trajiné a mi Paca, casi se me muere!
¡Joder, que temblaba toda la casa!
-¡En
nuestros tiempos sí que había hombres!
-¿O
no?
-¡Pues
eso!
Tras
esta
introducción se pasa al siguiente invitado. Mientras aparece
un
número de teléfono par
“aludidos”, o para
“ofrecer ayuda”.
El
invitado,
varón, 32 años, tiene como problema el que tiene
que
tener sexo varias veces al día. Como bien subtitula el
programa
“Es sexo adicto”. Lógicamente su vida es
un
desastre, tanto a nivel laboral, como con problemas de salud, y viendo
como sus parejas le dan la patada. Al final, tiene que hacerse
manualidades por lo menos una decena de veces al día.
Aunque
estas
historias parecen rato interesantes, tomo la dura decisión
de
seguir zapeando. En el siguiente canal ponen publicidad. Y mientras veo
los anuncios pienso:
-¿Y
la
chica esta, y el otro participante, y los que vendrían
luego, en
vez de estar ahí, de cháchara, dando beneficios
económicos a la cadena de televisión que los ha
invitado,
no estarían mejor consultando con algún
psicólogo,
psiquiatra o sexo terapeuta cualificado?
¡Ojito,
que he
dicho cualificado, es decir, que sepa de estas cosas! Ya que, para
solucionar el problema, lo que tienen que hacer es enfrentarse a
él. Cara a cara. Y ahí es justamente donde radica
el
verdadero problema: ya que lo ignoran, o se hacen las
víctimas,
o buscan un culpable, o una una solución fácil,
casi
mágica, en vez de enfrentarse a la cruda realidad, y buscar
una
solución que, aunque pueda ser ardua, sí
sería
efectiva.