Principio
- Jueves, 17 de
agosto de 2006.
Miles de cosas bombardean
nuestros sentidos
a cada instante, reclamando nuestra atención;
imágenes,
sonidos, sentimientos, olores, sabores, percepciones o intuiciones
intentan penetrar en nuestra mente. Sin embargo,
prácticamente
todas desaparecen al instante, al chocar con la atmósfera de
gustos, intereses del momento, o filtros mentales que nos protege, o
que nosotros mismos creamos, sin dejar siquiera un simple
resplandor.
Pero, de vez en cuando, alguna
de esas
cosas, de forma aislada, logra atravesar dichas defensas y, entonces,
su veloz roce produce un destello luminoso y vemos un pensamiento, a
veces incluso una estela de reflexión. Nos maravillamos del
hecho, lo contemplamos con pasmo, como si fuera la primera vez, y
esperamos ver más. A veces, sucede que incluso podemos ver
una
lluvia de pensamientos, o como un cometa reflexivo traza
órbitas
constantes, y periódicas, que nosotros salimos a contemplar
en
cada ocasión.
Algunos nos sorprenden cuando
explotan, y
con ruido atronador, nos hacen cambiar el punto de vista sobre alguna
cosa, nos provoca un sentimiento, o nos lanza a realizar acciones,
lógicas, o ilógicas, que varían
nuestra vida. La
mayoría de las estrellas desaparece al poco, otras logran
caer
en nuestro interior, y pasan a ser parte de nosotros mismos.
Fiat
Lux.