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Una bandera por el Tíbet |
Luis Ordóñez Gonçalves |
en Català | Más cosas del mismo Autor |
| PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL TÍBET | |
| BREVE HISTORIA DEL TÍBET | |
| LA INVASIÓN CHINA | |
| EL TÍBET EN LA ACTUALIDAD | |
| DISCURSO DEL PREMIO NOBEL DE LA PAZ DE 1989 | |
| PARA SABER MÁS |
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PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL TÍBET |
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El Tíbet en el mapa |
Los tibetanos llaman a su país Bod
(Bodyul
en tibetano o Sitsang en chino), término que deriva de una de sus antiguas religiones: la Bon; a veces le añaden el término Kangchen
"Tierra de las Nieves". Por estar situada a una altitud media de 4.875 metros, el Tíbet, también
es conocido como "El Techo del Mundo". Los chinos la denominan Xizang
Zizhqu, eufemísticamente, "Región Autónoma del Tíbet". |
El Tíbet es actualmente una región administrativa de China con una superficie de 1.221.600 Km2 (antes de la invasión china, el Tíbet tenía unos 2,5 millones de Km2, aproximadamente el tamaño de Europa Occidental, tras la invasión una gran parte de este territorio fue anexado a provincias chinas). Está dividido en tres provincias: U-Tsang, Amdo y Kham. Sus límites son Sinkiang-Uighur (N), las provincias Tsinghai (NE), Szechwan (E), Yunnan (SE), y la India (O y SE), Buthan y Nepal (S).
El Tíbet está constituido por una gigantesca meseta de
3.500 a 4.500 metros de altitud, situada entre el Kuenlun (al N) y el Himalaya (S) y atravesado por el sistema
orográfico de Thanglha que separa la región montañosa y semiárida septentrional (Sinkiang),
de la gran llanura formada al S, en la India, por los valles del Ganges y el Brahmaputra. Sus montañas superan
a veces las 6000 o 7000 metros, como el Chomo Langma (Monte Everest), con 8.848 m en la frontera tibetano-nepalí
o el Namzha Parwa con 7.756 m. En la meseta del Tíbet nacen los ríos más importantes de Asia:
el Brahmaputra, que es el principal. El Indo, el Ganges sagrado de la India, y el Sutlej se originan en el Tíbet
occidental. En la parte septentrional están las fuentes del Mekong, del Yang-Tse-Kiang y del Huang-Ho, cuya
mitología llena la historia del China y Vietnam. |
Vista de las Mesetas del Indo |
El Ecosistema Tibetano
El clima es continental extremado, con gran oscilación diurna y grandes variaciones térmicas según la altitud y exposición a los vientos (casi permanentes). La pluviosidad resulta muy baja al N (25 a 75 mm anuales) y muy elevada al S, en Lhassa, con 1620 mm al año. El monzón, cuya humedad origina la temporada de lluvias en vastas zonas de Asia, muere al chocar contra las laderas de las montañas que le cierran el paso. Las pocas gotas que caen en invierno se transforman en nieve, por ello el aire se seca y la atmósfera se carga de electricidad estática. Es tal la electricidad que cuando dos personas se dan la mano pueden hacer salta chispas del uno al otro, llegando a producir leves quemaduras de piel. La temperatura media anual es de 1,1 ºC y en el invierno el termómetro puede descender a 30 ºC bajo cero. En todo el Tíbet sopla, durante prácticamente todo el año, un fuerte viento que endurece aún más las condiciones de vida de los tibetanos. Sin embargo éstos consideran a este viento como una bendición del Cielo.
La flora de la meseta Septentrional está extremadamente dispersa
y consiste en su mayoría en hierbas y arbustos. Hay áreas boscosas diseminadas en las zonas más
septentrionales y orientales. Sin embargo, la mayor parte de la flora de Tíbet se concentra en los valles
de los ríos Brahmaputra, Indo y Sutlej. En estas áreas crecen varias especies de árboles,
como las coníferas y el roble, el ciprés, el chopo y el arce. En los valles fluviales se cultivan
manzanos, perales y otros árboles frutales.
La fauna salvaje de Tíbet es muy diversa. El yak, el alce
almizclado, las ovejas, las cabras (burrel) salvajes o los asnos salvajes (kiang), y el antílope tibetano son frecuentes en las montañas. También
se encuentran animales como el leopardo, el tigre, varios tipos de osos, el lobo, el zorro y el mono. Entre las
aves destacan la oca, la gaviota, la cerceta y otras especies de aves acuáticas, al igual que el faisán
y el pato.
Vida económica y humana
El Tíbet cuenta con unos 14 millones de habitantes, (6 millones
de tibetanos originarios y, 8 millones de chinos emigrados o desplazados a la zona). En su capital Lhassa hay 260.000
personas (100.000 tibetanos y 160.000 chinos). Los tibetanos practican el budismo en el 99% de los casos y aunque
su lengua sea el tibetano, son obligados a hablar el chino (única lengua oficial). Una parte considerable
de los tibetanos son nómadas o seminómadas. Aproximadamente 1/3 de su población son mojes
o monjas.
La actividad principal es la ganadería, basada en el yak,
la cabra, el caballo y la oveja; los pastores suelen ser seminómadas. Los principales cultivos, localizados
de Lhassa, son cebada, avena, guisantes y legumbres. Abundan los minerales, pero sólo se explotan el oro,
en Thok Jalumg, y el hierro. Cuenta además con yacimientos de carbón, sal y bórax, así
como minerales como los esquistos bituminosos, el manganeso, el plomo, el zinc, el cuarzo o el grafito, además
de jade, lapislázuli y otras piedras preciosas y semipreciosas, todo ello en gran cantidad. La industrial
tradicional es artesana: estatuillas religiosas, objetos de metal, loza, géneros de lana, y tallas de madera,
algunas de las cuales son exportadas.
Tras la invasión china se han erigido centrales hidroeléctricas
y se ha construido carreteras que enlazan el Tíbet con Sinkiang, Szenchwan y la India. Después de
Lhassa los principales centros son Shigatse, Gartok y Gyantse. Hay una autopista que cruza el territorio de oeste
a este, pero sólo transitan por ella camiones con mercancías o coches oficiales. No hay ferrocarril
y el único aeropuerto internacional está en la ciudad de Lhassa.
A pesar de la ganadería la carne apenas existe en el menú
diario y el plato principal sigue siendo tsampa, una especie de sopa hecha con tres cereales tostados y molidos, predominando
la cebada en la que flota, si se da la suerte, dos o tres trozos de cebollines picantes. La bebida nacional es
el cha,
un té verde, que se toma muy caliente, al que agregan, al igual que los mongoles, una cucharada de manteca
por taza, sin que por ello deje de ser una bebida muy amarga.
La Bandera del Tíbet
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Bandera Oficial del Gobierno Tibetano en el Exilio. Prohibida en la Región Autónoma del Tíbet por las autoridades chinas, bajo pena de cárcel. |
La bandera del Tíbet fue creada por SS.SS. el Décimo
Tercer Dalai Lama, Tubten Gyatso (1875-1933). Su significado es el siguiente. El triángulo blanco, representando una montaña de nieve, simboliza al Tíbet. Los seis rayos rojos simbolizan a las seis tribus tibetanas originales; alternadas con rayos azules que simbolizan a sus divinidades protectoras. El Sol simboliza la Libertad y la Felicidad. Los dos leones de las nieves simbolizan los tres refugios budistas: Buda, sus enseñanzas (Dharma) y su comunidad (Samgha). El símbolo circular de dos colores simbolizan las diez virtudes y los dieciséis preceptos. La borda amarilla, opcional, simboliza el florecimiento del budismo en todas direcciones. |
El Gobierno en el Exilio
Hay aproximadamente 131.000
tibetanos exiliados. (100 mil en la India, 25.000 en Nepal,
2.000 en Bhutan, 2.000 en Suiza, 1.500 en los Estados Unidos y 600 en Canadá.) Tienen un gobierno democrático,
con elecciones directas cada cinco años. Su actual jefe del estado es SS.SS. el Décimo Cuarto Dalai
Lama. El Gobierno cuenta con los ministerios de Educación, Economía, Salud, Hogar, Información
y Relaciones Internacionales, Religión y Cultura, Seguridad y un Consejo de Proyectos. Su centro de gobierno
está situado en Dharamsala (India). No disponen ni de policía ni de fuerzas armadas (ejército)
de ningún tipo. La renta administrada por el gobierno (presupuestos) procede únicamente de los impuestos
voluntarios anuales, de la prestación de servicios voluntarios y de los donativos.
Cuentan con oficinas de representación internacional
en Australia, Francia, Hungría, India, Japón, Nepal, Reino Unido, Rusia, Suiza y USA. Sus instituciones
más conocidas son El Instituto Tibetano de las Artes, La Biblioteca Tibetana, La Escuela Dialéctica, El Instituto Médico y El Instituto de
Altos Estudios Tibetanos. Como organizaciones no gubernamentales
cuenta con La Organización de las Mujeres Tibetanas, El Congreso Joven y El Instituto Amnye
Machen.
Sus publicaciones más conocidas son Sheja, Tibetan Bulletin, News Tibet, Tibbat Bulletin, Actualites Tibetaines,
éstas de carácter gubernamental y, como independientes la Mangtso, Da-Sar, Da-Sa Phongya, Rangzen, Xiazang Luntan, Tibetan Review. En Internet cuentan con www.tibet.org
desde se puede acceder a todo tipo de información y donde existen links a otras páginas Web en varios
idiomas.
Son días festivos para los tibetanos el 10 de marzo, (Día del Tíbet), 6 de julio (Aniversario del Dalai Lama), 2 de septiembre (Día de la Democracia) y el Losar (año nuevo tibetano.)
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BREVE HISTORIA DEL TÍBET |
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El Génesis del Tíbet
Si bien los restos arqueológicos encontrados en el Tíbet
sitúan a sus primeros moradores hace unos 10.000 años antes de J.C., debido al carácter nómada
de las tribus tibetanas, no es hasta hace 2.300 años cuando el Tíbet empieza a tener una presencia
clara en la historia.
Para cubrir este período los tibetanos recurren a la mitología
y, en algunos viejos textos, se narra que los primeros moradores del Tíbet fueron un mono y una diablesa.
Sus descendientes, mitad mono y mitad diablo, tras numerosísimas reencarnaciones cobraron su actual forma
humana. Sus maestros, divinidades procedentes de siete reinos celestiales, les enseñaron a comprender el
Universo a la vez que les enseñaron a dominar la naturaleza. Así, les enseñaron la agricultura,
el dominio del fuego, el arte de la medicina, la herrería o las sutilezas del gobierno y de la política.
Los arqueólogos, por el contra, aseguran que la población
tibetana emigró a la región desde el valle de Huang He y desde las regiones de Asia Central habitadas
por grupos nómadas túrquicos.
Más recientemente, hace unos 2.300 años, un rey mítico
llamado Nyakhri Tsampo
inició una dinastía de 30 reyes que gobernaron hasta que apareció el primer rey budista en
el siglo VII de nuestra era. Ésta dinastía militar se estableció inicialmente el valle de
Yarlung y, gradualmente, fue expandiendo su dominio al planialto tibetano entre China, Birmania, Bhutan, La India
y el Nepal próximo a las montañas del Himalaya.
El Tíbet budista
En el siglo VII de nuestra era, un nuevo rey mítico asume
el poder, se llamaba Songtsen Gampo, coronado a los 13 años de edad y que, según la leyenda vivió hasta
los 206 años. Entonces, aún en plena juventud, dejó el trono y se retiró a un lugar
desconocido para poder rezar y meditar, lugar en el que todavía hoy continua.
Al margen de su figura mitológica Songtsen se casó
con dos princesas budistas, una de origen chino, fruto de una alianza matrimonial con la dinastía Tang y la otra de
origen indio, lo que le dio oportunidad de conocer ambas civilizaciones y, sobre todo, descubrir la tradición
budista del Mahayana
(Gran Vehículo),
por lo que decidió transformar la nación tibetana de un sistema feudo - militar, a un imperio más
pacífico. A fin de poder llevarlo a cabo, Songtsen, envió estudiantes a la India donde aprendieron
el sánscrito pudiendo así empezar a traducir la vasta literatura budista a la lengua tibetana. Bajo
el mandato de este rey el Tíbet alcanzó su zenit unificando sus 17 feudos, expandiendo sus fronteras
y llegando a tener 40 millones de habitantes.
Songtsen construyó muchos templos imperiales con Jokhang o Ramoche (ambos en
la nueva capital tibetana: Lhassa). Sus sucesores continuaron la transformación cultural costeando las traducciones,
organizando conferencias y creando diversas instituciones.
A finales del siglo VII las fuerzas tibetanas comenzaron a atacar
las regiones fronterizas chinas y las caravanas de la ruta
de la seda. Esta actitud culminó en el año
763 cuando las tropas tibetanas entraron en China, entonces inmersa en la rebelión de An Lushan y tomaron
la capital Chang'an (La actual Xian).
En el año 790 con el emperador Trisong Detsen fundó el monasterio
de Samye, con la ayuda de los maestros Padma Sambhava, literalmente "nacido
de loto"
y de Shantirakshita. Además de los estudios budistas, diversas artes y ciencias florecieron
en éste período: matemáticas, medicina, psicología, anatomía, neurología,
química, botánica, política, arquitectura, poesía, etc. Los especialistas en estos
temas llegaban desde la India, Mongolia o desde la China.
Tras este período de auge y esplendor, el Tíbet pasó
por unos momentos de confusión motivados por una revuelta en la familia real que hizo que dicha dinastía
se colapsara, haciendo que la nación se fragmentara y el budismo fue temporalmente perseguido, dado que
la vieja tradición Bon se negaba a desaparecer, hecho que aún hoy en día todavía perdura,
pues sigue impregnado al lamaísmo (en tibetano blama "superior") de numerosas prácticas chamánicas.
Un siglo después las instituciones budistas vuelven a resurgir.
En el año 821 el Tíbet firma un tratado de paz con China. Bajo la influencia del indio Atisha, que vivió
en el Tíbet entre el 1.042 y el 1.055, año en el que murió. Con Atisha los estudios volverán
a florecer, la construcción de monasterios aumentó y, la traducción de textos canónicos
fue concluida, dando lugar a la producción de textos realmente tibetanos. Debido a la gran influencia del
budismo la "Política de la No-Violencia" impidió el resurgimiento de nuevas dinastías.
El dominio mongol
Las familias nobles que gobernaban áreas locales fueron perdiendo
su influencia a favor de las instituciones monásticas. A principios del siglo XIII Gengis Khan conquista China y, el
Tíbet, también se verá sometido a la dominación mongola hasta el año 1.368,
año en el que recobró su independencia tras la caída de la dinastía Yuan, de origen mongol.
Bajo el imperio mongol, el Tíbet es dividido en trece regiones
administrativas. Cada una de estas regiones era gobernada por una familia noble y por una jerarquía monástica,
aunque algunas de origen no tibetano, como las familias Khon o la jerarquía Sakya promovidas por Khublai
Khan. En 1247 Khublai Khan nombró a un importante
lama como Virrey temporal en el Tíbet.
A finales del siglo XIV la dinastía nativa de Pagmodru pasó a controlar el Tíbet. En esa misma época el lama Je Tsong Khapa inició un "renacimiento espiritual" del budismo tibetano realizando el Gran Festival de las Oraciones en la ciudad de Lhassa en 1.409. El Gran Festival de las Oraciones o Monlan Chenmo era conmemorado anualmente en el Tíbet hasta 1.960, año en que los chinos reforzaron la invasión y limitaron las actividades religiosas.
Los Dalai Lama
El Tíbet siguió con una política de No Violencia. En los siglos XV y XVI la cantidad de militares disminuyó y la de monjes aumentó. Gendun Drupa, un joven discípulo de Je Tsong Khapa, empezó a liderar una nueva escuela budista llamada Geluk ("modelo de virtud"), también conocidos con el nombre de "Gorros amarillos", por el color de los sombreros que llevan sus mas altos dignatarios.
En esa nueva escuela se impartían nuevas doctrinas, se escribían
nuevos textos y se construían monasterios como el de Tashilhunpo, fundado en 1.445 por el propio Gendun. Después de su muerte, un
niño tras ser sometido a varios test y que éste realizara varios milagros, fue proclamado como la
reencarnación del propio Gendun y el chico fue llamado Gendun
Gyatso. En la siguiente reencarnación, nuevamente
rodeada de test y de milagros, el niño fue llamado Sonam
Gyatso, en su visita a Mongolia en 1.573, Sonam recibió del emperador Altan Khan, debido a la erudución y sabiduría exhibidas por Sonam el título de Dalai "maestro (tan grande
o extenso como) el océano"; tradicionalmente se le ha venido en llamar Océano de Sabiduría. Además, como era la tercera reencarnación de Gendun, Sonam pasó a ser conocido como Su Santidad
el Tercer Dalai Lama. |
Grupo de estudiantes tibetanos en una escuela |
Dado que el Dalai Lama se puso bajo la protección de Altan
Khan, éste penetró con sus ejércitos en el Tíbet. Una secta rival, formada por la aristocracia
tibetana y por los viejos funcionarios, denominada Karmapa
("Gorros Rojos"), se opuso a esta invasión,
pero fueron derrotados y, desde entonces, los Gorros Amarillos han gobernado en el Tíbet.
Su Santidad el Quinto Dalai Lama Losang
Gyatso (1617-1682), "El Grande", fue proclamado
rey del Tíbet y fundó los palacios de Ganden y el Pótala. "El Grande" desmilitarizó
totalmente el país promoviendo el desarrollo de las instituciones monásticas y continuando con la
política de No - Violencia. La independencia del Tíbet fue garantizada por Shun
Chih, emperador de los manchú. El "Grande"
también contribuyó a que los mongoles practicaran el budismo y que los manchúes defendieran
a las sociedades budistas desmilitarizadas a través de un protectorado y que, a la vez, el Dalai Lama fuese
el guía espiritual del emperador chino, este acuerdo, llamado por los tibetanos Cho-Yo (Patrón dispuesto),
fue firmado en 1.652 La pacificación y desmilitarización de los mongoles, por parte de los tibetanos,
fue una de las mayores transformaciones de la historia.
En 1.720 los chinos de la dinastía manchú, aprovecharon la disensión tibetano -mongola, para conquistar, al menos nominalmente el país. El ejército de los Qing entró en Lhassa para expulsar a los mongoles. Los manchúes aprovecharon la ocasión para reorganizar la administración tibetana e imponer una "supervisión" imperial. En 1792 el emperador Qianlong envió sus tropas al Tíbet para expulsar a los Gurjas procedentes del Nepal. Mientras tanto, los oficiales coloniales británicos de la India intentaron asegurarse un enclave en la región sin éxito, dado que los británicos habían apoyado la invasión gurga. El Tíbet en estos momentos está muy próximo a caer bajo la órbita china. Después de la muerte de Qianlong en 1795, el Tíbet empieza a recuperar poco a poco su libertad. Los manchúes no tomaron parte en las guerras del Tíbet con Ladakh en 1842 o con Nepal en 1858.
LA INVASIÓN CHINA

Un inicio de siglo complicado
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Tubten Gyatso |
Su Santidad el XIII Dalai Lama Tubten
Gyatso (1876-1933), inició un proceso de modernización
del Tíbet. En 1903 el coronel británico Francis
Younghusband forzó al gobierno tibetano a aceptar
un "tratado comercial" con la India que, en realidad, sólo favorecía los intereses británicos.
En 1.904 los ingleses enviaron tropas al Tíbet bajo el pretexto de una creciente influencia rusa en la zona
y, el Dalai Lama, huyó a Mongolia y permaneció en el exilio hasta 1911. |
En 1906 los británicos establecieron
las bases de un tratado bilateral anglo-chino, en virtud del cual el imperio chino adquirió el reconocimiento
de su soberanía en el Tíbet, a cambio del pago de una gran indemnización a los británicos
que, posteriormente, retiraron sus tropas. En 1907 los gobiernos británicos y ruso firmaron un acuerdo de
no-injerencia en los asuntos tibetanos.
En 1910 el general chino Chao Erh-Feng penetró fácilmente en el Tíbet con el objetivo de anexionar
el país a China. Chao, a pesar de la publicidad y, sobre todo, de la violencia utilizada no lo consiguió.
Después de volver a China Chao fue ejecutado por el líder nacionalista Yin Chiang-heng en 1912. En este mismo año los tibetanos logran expulsar a los chinos y proclamar
su independencia. En 1914 representantes de los gobiernos británico, chino y tibetano celebraron una conferencia
en Simla, donde alcanzaron el acuerdo sobre las relaciones mutuas y, específicamente, las fronteras. En
1918 las tensiones entre China y el Tíbet culminó en un intento de invasión por parte china.
Con ayuda británica se acordó una tregua en septiembre de ese mismo año. Entre 1931 y 1933
se reanudó la guerra chino - tibetana y el Tíbet tuvo que ceder parte de su territorio. A pesar de
todo el Tíbet mantuvo su independencia hasta 1950 y los Dalai Lama gobernaron sin injerencias extranjeras.
Después de la muerte del XIII Dalai Lama, el monje Reting Rinpoche fue escogido para ser el regente temporal del Tíbet. Desgraciadamente este monje resultó ser muy autoritario, rompió sus votos monásticos e instauró un gobierno corrupto. Su única contribución importante fue la de procurar la reencarnación del XIV Dalai Lama, descubierto en 1937.
El Decimocuarto Dalai Lama
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Tenzin Gyatso |
Su Santidad el XIV Dalai Lama Tenzin
Gyatso nació el 6 de julio de 1935, en el poblado
de Takse, Amdo (región al este del Tíbet), en el seno de una familia campesina y recibió el
nombre de Lhamo Dondrup. Durante su infancia solía jugar imaginando que viajaba a la capital del Tíbet,
a Lhassa. |
En 1937 el monje budista Kutsang Rinpoche y el oficial Losang Tsewang
fueron enviados al poblado de Takse para encontrar al nuevo Dalai Lama. Para no despertar sospechas, se disfrazaron
de mercaderes y no revelaron cual era el objeto de su viaje. En Taske comprendieron que todas las características
de aquel lugar eran idénticas a las descripciones de la visión que había tenido el regente
del Tíbet, Reting Rinpoche. Tenían delante un lago, un monasterio, una carretera, una casa de tejado
azul, un perro marrón y otro blanco y un niño en el porche.
Aquella casa de tejado azul ya había
sido visitada por el último Dalai Lama, era la casa de los padres de Dondrup. El monje y el oficial fueron
hasta ella y, el niño reconoció a los dos. Dijo que Kutsang era, en realidad, un monje del templo
de Sera y que el otro visitante se llamaba Losang Tsewang; afirmaciones totalmente ciertas. Tras la realización
de varios test y dos años más tarde, Lhamo Dondrup fue considerado como S.S. el Décimo Cuarto
Dalai Lama. Fue ordenado monje budista el 22 de febrero de 1940 y recibió su nombre religioso: Jetsum Jambel Ngawang Losang Yeshe Tenzin
Gyatso. Asumió
el poder temporal y religioso el 17 de noviembre de 1950, a los 16 años de edad.
La invasión final
En 1949 los chinos nacionalistas
abandonaron su guarnición en Lhassa. La recién nacida República Popular China (RPC), anunció
que "iría
a liberar al Tíbet de los invasores extranjeros y reintegrarla a la Tierra Madre" En aquella época había
seis extranjeros en el Tíbet. Sin embargo, Mao Tse Tung
envió un ejército de 80.000
soldados en 1950.
El 23 de mayo de 1951 Pekín impuso un "Acuerdo por la Liberalización Pacífica del Tíbet", que confería a China la defensa
y la política exterior del territorio mientras que, la política interior quedaba bajo la jurisprudencia
del Dalai Lama. También se acordó el retorno del Panchen Lama, que se le suponía simpatizante
chino. Las tropas rojas penetraron en Lhassa el 9 de septiembre de 1951.
En 1952 los chinos implantaron un
programa de mejora de las comunicaciones y se construyeron varias carreteras con fines militares, así como
varios aeropuertos. Al año siguiente La india reconoció al Tíbet como parte de China y retiró
la guarnición que mantenía en dos puestos comerciales de la frontera tibetana. El Dalai Lama fue
posteriormente elegido vicepresidente del Congreso Nacional del Pueblo. En abril de 1955 la India cedió
a China el control de las líneas telefónicas, los telégrafos y el servicio postal del Tíbet.
En 1956 se estableció un comité para preparar una constitución para el Tíbet, el Dalai
Lama fue nombrado Presidente y el Panchen Lama Primer Vicepresidente. En ese mismo año se creó la
"Región Autónoma del Tíbet".
En 1956 fuentes indias y nepalíes
informaron acerca de levantamientos tibetanos y actividad guerrillera contra el régimen chino. Mao Tse Tung
declaró pocos meses más tarde que el Tíbet no estaba aún preparado para el establecimiento
del régimen comunista. Durante los últimos meses de 1958 surgieron informaciones acerca de una extendida
actividad guerrillera anticomunista en Tíbet occidental. Se consideraba que la rebelión había
sido provocada por los intentos de instituir comunas populares, similares a las establecidas en otras partes de
China. Poco después los chinos anunciaron que se había pospuesto el establecimiento de las comunas
en el Tíbet. A principios de 1959 el Dalai Lama fue invitado por el general chino Dan Guansan para asistir a una representación teatral, en la invitación
rezaba lo siguiente: " S.S.
el Dalai Lama debe venir solo, desarmado y sin guarda espaldas".
La masacre del 10 de marzo de 1959
El 10 de marzo de 1959, de una forma espontanea, surgió una gigantesca manifestación pacífica en las calles de Lhassa, donde se pedía la independencia del Tíbet y el final de la represión china, ésta fue brutalmente aplastada por los chinos; se estima que 87.000 tibetanos murieron.
El Dalai Lama y sus familiares tuvieron
que disfrazarse para conseguir escapar de las tropas chinas. El 28 de marzo de ese año, el chino Zhou Enlai anunció que el Tíbet estaba bajo control chino; Poco después
los chinos nombraron al Panchen Lama jefe de Estado. El Dalai Lama atravesó la frontera con cerca de 100.000
tibetanos. Se establecieron en Dharamsala, en el norte de la India, donde fijaron el
nuevo gobierno en exilio, así como la sede del monasterio personal del Dalai Lama, el Namgyal.
El gobierno indio ofreció
tierras en el estado de Karnataka (al sur del país), donde actualmente hay cerca de 10.000 exiliados y donde
se construyeron nuevas sedes para los monasterios de Drepung, Sera y Ganden. El 21 de octubre, La Asamblea de las Naciones Unidas aprobó una resolución que deploraba
la supresión de los derechos humanos en el Tíbet. El 9 de marzo de 1961 se aprobó una resolución
similar.
En 1962 una parte del Partido Comunista Chino exigió que el Panchen Lama calificase al Dalai Lama como "reaccionario y traidor". Sin embargo el Panchen Lama envió un documento a las autoridades chinas en donde describía la destrucción sistemática que estaba a sufrir el Tíbet. Poco después el Panchen Lama fue encarcelado y sólo sería liberado en 1977.
En 1965 Tíbet fue convertido formalmente en una región de la RPC y Pekín anunció que la región tendría que sufrir una firme transformación socialista. Durante la Revolución Cultural, la guardia roja maoísta intensificó la persecución anti-religiosa y destruyeron miles de monasterios y monumentos budistas.
A finales de la década de
1970, tras el final de la Revolución Cultural, China mitigó gradualmente su política hacia
el Tíbet. Entre 1979 y 1984, el Dalai Lama envió dos delegaciones a Pekín intentado llegar
a un acuerdo. Dichas conversaciones no llegaron a nada concreto pues, los chinos, sólo querían discutir
el retorno del Dalai Lama al Tíbet y no los problemas de derechos humanos, situación legal, represión,
etc.
Los chinos admitieron en 1980 que
Tíbet había sido mal gobernado y anunciaron reformas en la región, permitieron las actividades
religiosas y reconstruyeron algunos monasterios destruidos por la guardia roja en un esfuerzo por mejorar sus relaciones
con el pueblo tibetano.
En octubre de 1987 y mayo de 1993
hubo violentas manifestaciones de protesta contra el gobierno chino; las autoridades chinas respondieron con varias
medidas como la represión violenta de la disidencia, la severa supervisión de la actividad religiosa
y la inmigración de colonos chinos de la etnia han
para superar en número a la población nativa.
El 24 de enero de 1989 el Panchen Lama condenó la invasión China diciendo que había traído "más destrucción que beneficios"; cuatro días después moría de un ataque al corazón. A los pocos días su maestro y algunos familiares también morían víctimas de un ataque al corazón. En marzo, China impuso la ley marcial y, pocos meses después sucedió la masacre de estudiantes chinos en Pekín. Ese mismo año, el Dalai Lama recibió el Premio Nobel de la Paz siendo, desde ese mismo instante, duramente criticado e insultado por el gobierno chino. (Tanto el Dalai Lama como a quienes le habían concedido el premio). En agosto de 1993 se mantuvieron conversaciones entre los chinos y los representantes del Dalai Lama, si bien no consiguieron cambios sustanciales en la política china.
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EL TÍBET EN LA ACTUALIDAD |
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Un genocidio que continúa
En nombre de la denominada "Liberación Pacífica
del Tíbet", la RPC llevó a cabo hasta 1990, un
genocidio de un millón doscientos mil tibetanos,
casi el 20% de la población tibetana. De los 6.254 monasterios, apenas catorce fueron conservados, otros
cuatro se transformaron en presidios. Monjas y monjes fueron obligados a tener relaciones sexuales en público.
Miles de tibetanos fueron enviados a campos de trabajo forzoso. Locales sagrados fueron convertidos en establos
y almacenes de grano. Rocas inscritas con mantras sagrados fueron utilizados para la construcción de urinarios
públicos. Bibliotecas con manuscritos centenarios fueron incendiados. Muchos eremitas fueron torturados,
insultados y ridiculizados públicamente. |
Vista del Potala |
El Tíbet, además de
ser riquísimo en minerales, tiene una gran importancia económica, geopolítica y estratégico
- militar así, un 25% de los misiles intercontinentales de cabezas múltiples de la RPC están
ubicados en suelo tibetano. El ecosistema tibetano, a pesar de ser muy rico, es extremadamente frágil; cerca
del 80% de las florestas tibetanas han sido destruidas debido a la tala indiscriminada para la obtención
de madera que es exportada de la zona hacia otras regiones chinas. Diversas especies corren e riesgo de extinción.
Además ciertas regiones están siendo utilizadas como vertederos nucleares.
La falta de Derechos Humanos
Actualmente 16 artículos de
la Declaración
Universal de los Derechos Humanos
están siendo violados en la eufemísticamente llamada "Región Autónoma del Tíbet".
Los soldados están por todas partes. Los tibetanos son discriminados en todos los aspectos y no poseen las
libertades fundamentales. Quien se manifiesta contra la dictadura comunista es duramente castigado. Quien posee
una foto de S.S. el Dalai Lama, una bandera tibetana o, cualquier material pro Tíbet es encarcelado de forma
inmediata. El simple hecho de hablar con un extranjero puede ser motivo de encarcelación.
El gobierno chino a encontrado la
"solución final" para el Tíbet: La transferencia de chinos a la región o la deportación
de tibetanos a otras regiones de China (donde son discriminados y marginados), así como abortos o esterilizaciones
dirigidas a mujeres tibetanas. Los impuesto chinos arruinan a las familias tibetanas pobres o nómadas y
dejan escasos medios de supervivencia al resto. Los pequeños negocios, hoteles, cines, restaurantes, etc.,
están en manos chinas. Los rótulos de todos los establecimientos están escritos en grandes
caracteres chinos y debajo, en grafía mucho menor, en tibetano. La lengua oficial es el chino. Los chinos
mandan a los niños tibetanos a otras regiones de China donde son educados a los "modos chinos".
Áreas tibetanas como Lhassa
están siendo demolidas y sustituidas por edificaciones menores y más reducidas, siendo el espacio
ganado empleado en actividades y/o usos chinos. El área al pié del Palacio del Pótala ha sido
completamente arrasada, creándose un nuevo espacio abierto semejante a la Plaza de la Paz Celestial de Pekín.
En la región no existen medios
de comunicación independientes. La televisión es algo extremadamente limitado y rígidamente
controlado por las autoridades de la RPC. Los periodistas extranjeros no son bien recibidos y normalmente son expulsados.
Solamente La Voz de América y Radio Asia Libre transmiten informaciones de forma realista al Tíbet.
Algunas de las prácticas comunes llevadas a cabo por las autoridades chinas son:
· Violación del derecho a la libertad de religión.
· Violación del derecho a la libertad de expresión y opinión.
· Existencia de presos por causas políticas.
· Existencia de campos de trabajo forzoso para presos comunes y políticos.
· Arrestos indiscriminados y encarcelamiento sin juicio previo.
· Torturas sistemáticas a los presos.
· Discriminación racial y lingüística.
· Transferencias forzosas de población tanto de tibetanos al resto de China, como de chinos al Tíbet.
· Casos de privación de la educación a niños tibetanos, con expulsión de los mismos de los colegios, o bien el que sean educados fuera del Tíbet a "los modos chinos"
· Control de natalidad o esterilización
de mujeres tibetanas.
La represión religiosa
A pesar de que las autoridades chinas
aprovechan cualquier oportunidad para repetir que "China siempre ha respetado la libertad religiosa del Tíbet", lo cierto es que el 24 de marzo de 1995 fue anunciado un decreto
para restringir el número de monjes que cada monasterio puede tener, así como disminuyendo la cantidad
de los donativos destinados a los templos. La construcción de nuevos monasterios debe ser autorizada por
las autoridades bajo la alegación de que "los monasterios deberán estar en manos de monjes patriotas y respetuosos
con la ley".
Además, en cada monasterio
existe un pequeño grupo de inspectores chinos residentes que controlan y "supervisan" las actividades
de los templos. Todo joven menor de 15 que pretenda entrar en un monasterio es rechazado, (cuando antes se podía
ingresar con sólo seis años). Cientos de monjes han sido encarcelados por no retirar la fotografía
del Dalai Lama de sus altares. Cuando finalmente son excarcelados, tras innumerables sufrimientos, son expulsados
de su monasterio y exiliados a sus aldeas natales.
En febrero de 1996 una directiva
del Partido Comunista Chino ordena el cierre de todo monasterio culpable "de actividades políticas", no definidas en dicha directiva. También se apremia al cambio
de todos los dirigentes actuales de todas las instituciones religiosas por la de personas "patrióticas". A partir del mes de abril de ese año,
los dirigentes chinos afirman que la postura religiosa del Dalai Lama es "herética", a la vez que una directiva del 5 de abril prohibe la posesión
o exhibición de la foto del Dalai Lama.
En mayo de ese año las autoridades
empiezan a imponer esta nueva directiva en Ganden, con una clara oposición de los monjes. Un funcionario
es agredido, interviene el ejército y provocan una tragedia: diez monjes mueren, cinco resultan heridos
y unos sesenta son arrestados. A la vez, se informaba que el monasterio se cerraría hasta el 15 de octubre.
Las autoridades chinas también
recurren a los denominados "equipos de trabajo", un grupo especial de funcionarios chinos encargados
de la reeducación de los monjes tibetanos. Estos "equipos", herencia de la represión maoísta
y poco utilizados después de la muerte del "Gran Timonel", son un grupo de funcionarios laicos
tibetanos sin ninguna competencia en especial, y cuyo fin principal es la de que los monjes repudien al Dalai Lama.
Estos funcionarios deben hacer que los monjes firmen una declaración de cinco puntos:
1.- Rechazar al Dalai Lama como jefe espiritual.
2.- Aceptar como Panchen Lama al niño nombrado por Pekín.
3.- Reconocer que el Tíbet ha sido siempre una parte de China.
4.- Prometer el que no se realizaran nunca actividades "separatistas".
5.- Renunciar a la independencia
del Tíbet.
Los "reeducadores" también
suelen incluir un sexto punto que ellos consideran de gran importancia: el de no escuchar nunca las emisiones en
lengua tibetana de La Voz de América. Quienes se niegan a firmar o protestas son encarcelados. Esta reeducación
suele llevarse a cabo tres veces por semana, en sesiones de cuatro horas de duración cada una, en pequeños
grupos y con especial dedicación a los monjes de menos de 18 años, y con el "apoyo" de
cuatro fascículos de 80 a 120 páginas cada uno (historia, religión, derecho y "separatismo").
El caso del Panchen Lama
El Panchen Lama o "Gran
Sabio", es el
título otorgado por S.S. el Quinto Dalai Lama "El Grande", al abad del monasterio de Tashilhunpo.
Para los tibetanos, los Panchen Lama son las emanaciones del Buda Amitabha, el Buda de la Infinita Luz. y ejercen la segunda dirección religiosa después
de los Dalai Lama. Los Panchen Lama no poseen responsabilidades políticas, aunque son los encargados de
dirigir la búsqueda de los nuevo Dalai Lama.
El 14 de mayo de 1995, después
de seis años de buscas y consultas, SS.SS. el Dalai Lama anunció el hallazgo del nuevo Panchen Lama:
Gedhun Choekyi Nyima; nacido el 25 de abril de 1989, en la localidad
de Lhari (Tíbet) en el seno de una familia pobre. El nuevo Panchen Lama pasó todas las pruebas a
las que se le sometió para su verificación como la Undécima reencarnación del Panchen
Lama. Así mismo, tuvo el reconocimiento del oráculo oficial tibetano, consultado a tal efecto, en
un minucioso proceso conocido como "las
tres súplicas a las Tres Joyas Infalibles".
El 12 de julio de 1995 el monasterio
de Tashilhunpo fue invadido por la policía. Cerca de 50 monjes, incluyendo al lama Chadrel Rinpoche (el abad del monasterio y que a la vez había liderado la comisión
de búsqueda del Panchen Lama), fueron encarcelados y torturados, aunque lo peor ya había pasado...
El 17 de mayo de ese año,
Gedhun y sus padres desaparecieron. Durante una año el gobierno chino no quiso dar ninguna información
sobre el paradero del niño y de sus padres. En 28 de mayo de 1996, la agencia oficial de noticias chinas
Xinhua anunció que Gedhun estaba "bajo protección del gobierno a petición de sus padres, debido al riesgo de
ser secuestrado por separatistas".
En realidad el 17 de mayo del 95 un grupo especial del ejército chino, en una operación sorpresa
y con aterrizaje de numerosos helicópteros en la aldea, consiguieron secuestrar al pequeño lama y
trasladarle a un lugar desconocido dentro del territorio chino.
El 29 de noviembre de 1996 el gobierno
chino anuló el nombramiento del Panchen Lama realizada por S.S. el Dalai Lama, a la vez que anunciaba su
propio nombramiento al cargo de Panchen Lama en la persona de Gyaltsen Norbu, casualmente, hijo de un miembro del Partido Comunista Chino.
En la actualidad Chadrel Rinpoche
está encarcelado y Gedhun Choekyi Nyima es el prisionero político más joven del mundo.
Prácticas de tortura
Actualmente hay cerca de 1.100 prisioneros
políticos en el Tíbet, incluyendo al Panchen Lama. Según Amnistía Internacional, muchos de esos prisioneros políticos (incluyendo decenas de prisioneros
de conciencia), fueron encarcelados sin acusación o juicio previo. Esta práctica obedece al denominado
por los chinos Xian pan hou shen (primero
el veredicto, luego el juicio).
Relatos contrastados indican que los presos han sido sistemáticamente interrogados, torturados y maltratados.
Los métodos más utilizados por los chinos incluyen:
· Aislamiento de los presos en celdas aisladas y sin comunicación con el resto de presos.
· Descargas eléctricas en los genitales, en la boca o en la planta de los pies.
· Quemaduras con tizones de hierro al rojo vivo.
· Pinchazos en cualquier parte del cuerpo.
· Quemaduras con agua caliente.
· Palizas constantes incluyendo palos y hierros.
· Uso de cuerdas, cadenas o correas para mantener a los prisioneros cabeza abajo o en cualquier posición dolorosa.
· Exposición prolongada a temperaturas extremas.
· Privación de comida, agua, sueño e incluso luz.
· Amenaza y consumación de violencia sexual.
· Privación de cualquier
atención sanitaria o médica.
La cultura tibetana está ahora
mejor preservada "fuera" que "dentro" del Tíbet. Según un informe de la Comisión Internacional de Juristas, en el interior del Tíbet los chinos
han llevado a cabo un genocidio cultural y humano en masa.
El Dalai Lama y su liderazgo
A pesar de todo esto, el Dalai Lama
no ha perdido ni su esperanza ni su determinación de conseguir justicia para su gente. Durante más
de 40 años ha luchado con este gigante -China-, no con ira, sino con compasión, de un modo no violento,
armado sólo con la verdad. Su estrategia ha sido atraer la atención mundial hacia la crisis tibetana
en la creencia de que la justicia de su causa provocará los cambios en la política china hacia el
Tíbet.
Mucho antes de los sucesos de la
plaza de Tiananmen, el ejército chino disparó repetidas veces sobre las manifestantes tibetanos desarmados.
Después de uno de estos brutales ataques, en marzo de 1989, donde cientos de tibetanos murieron, la ley
marcial fue proclamada en Lhassa, unos tres meses antes del suceso de Tiananmen. Sin embargo, incluso durante la
tragedia de Tiananmen, los boletines informativos y los políticos raramente mencionan el Tíbet. Aunque
el Tíbet es aproximadamente del tamaño de la Unión Europea, el mundo no ha hecho caso del
sufrimiento que ha tenido lugar allí. Muchos líderes políticos de muchos países siguen
siendo reacios a entrevistarse en público con el Dalai Lama, por miedo a disgustar al gobierno chino.
Los tibetanos de dentro y fuera del
Tíbet han considerado por largo tiempo al Dalai Lama como su líder y como la personificación
de sus esperanzas de supervivencia como pueblo. Debido a su extraordinaria firmeza de carácter y defensa
de los valores humanos básicos, independientemente de una política particular o una ideología
religiosa, ahora emerge no sólo como líder del pueblo tibetano, sino como figura mundial.
Durante los últimos años,
ha trabajado incansablemente para reformar las actitudes en pro de una mejor sociedad, fomentando la importancia
de la bondad y la compasión así como la comprensión de nuestra común humanidad como
base del diálogo en la resolución de los conflictos personales y políticos.
Su propuesta para el futuro del Tíbet y del conjunto de la humanidad viene perfectamente sintetizada en el discurso que pronunció, en 1989, cuando recibió el Premio Nobel de la Paz. Su vigencia, su transcendencia y su necesidad siguen plenamente justificados.
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DISCURSO DEL PREMIO NOBEL DE LA PAZ DE 1989 |
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Hermanos y Hermanas:
Es un honor y un placer estar hoy
entre ustedes. Me alegro realmente de ver muchos viejos amigos que han venido de diferentes rincones del mundo
y de poder hacer nuevos amigos, a quienes espero encontrar de nuevo en el futuro. Cuando me encuentro con gente
de diferentes partes del mundo, siempre recuerdo que todos somos básicamente iguales: todos somos seres humanos. Posiblemente vistamos ropas diferentes,
nuestra piel sea de color diferente o hablemos distintos idiomas. Pero eso es superficial; en lo básico,
somos seres humanos semejantes u esto es lo que nos vincula los unos a los otros. Además, es lo que hace
posible que nos entendamos y que desarrollemos amistad e intimidad.
Pensando sobre lo que podía
decir hoy, he decidido compartir con ustedes los problemas comunes con los que todos nosotros, como miembros de
la familia humana, nos enfrentamos. Puesto que todos compartimos este pequeño planeta, tenemos que aprender
a vivir en armonía y paz entre nosotros y con la naturaleza. Esto no es solamente un sueño, sino
una necesidad. Dependemos los unos de os otras en tantas cosas que ya no podemos vivir en comunidades aisladas,
ignorando lo que ocurre fuera de ellas. Cuando nos encontramos con dificultades necesitamos ayudarnos los unos
a los otros, y debemos compartir la buena fortuna que gozamos. Les hablo solamente como otro ser humano, como un
sencillo monje. Si encuentran útil lo que digo, espero que intenten practicarlo.
Hoy también deseo compartir
con ustedes mis sentimientos con respecto a la difícil situación y las aspiraciones del pueblo de
Tíbet. El Premio Nobel es un premio que ellos bien merecen por su valor e inagotable determinación
durante los pasados cuarenta años de ocupación extranjera. Como libre portavoz de mis compatriotas
cautivos, hombres y mujeres, siento que es mi deber levantar la voz en su favor. No hablo con un sentimiento de
ira u odio contra aquellos que son responsables del inmenso sufrimiento de nuestro pueblo y de la destrucción
de nuestra tierra, nuestros hogares y nuestra cultura. Ellos también son seres humanos que luchan por encontrar
la felicidad y merecen nuestra compasión. Sólo hablo para informarles de la triste situación
de hoy en día en mi país y de las aspiraciones de mi pueblo, porque en nuestra lucha por la libertad,sólo poseemos
como única arma la verdad.
La comprensión de que somos
básicamente seres humanos semejantes que buscan la felicidad e intentan evitar el sufrimiento, es muy útil
para desarrollar un sentido de fraternidad, un sentimiento cálido de amor y comprensión por los demás.
Esto, a su vez, es esencial si queremos sobrevivir en el, cada vez más reducido, mundo en que vivimos. Porque
si cada uno de nosotros buscamos egoístamente sólo lo que creemos que nos interesa, sin preocuparnos
de las necesidades de los demás, acabaremos no sólo haciendo daño a los demás, sino
también a nosotros mismos. Este hecho se ha visto claramente a lo largo de este siglo. Sabemos que hacer
la guerra nuclear hoy, por ejemplo, sería una forma de suicidio; o que contaminar la atmósfera o
el océano para conseguir un beneficio a corto plazo, sería destruir la base misma de nuestra supervivencia.
Puesto que los individuos y las naciones están volviéndose cada vez más interdependientes,
no tenemos más remedio que desarrollar lo que yo llamo un sentido de responsabilidad universal.
En la actualidad, somos realmente
una gran familia mundial. Lo que ocurre en una parte del mundo puede afectarnos a todos. Esto, por supuesto, no
es solamente cierto para las cosas negativas, sino que es igualmente válido para los progresos positivos.
Gracias a los extraordinarios medios de comunicación tecnológicos, no sólo conocemos lo que
ocurre en otra parte, sino que también nos vemos afectados directamente por los acontecimientos de sitios
remotos. Nos sentimos tristes cuando hay niños hambrientos en el este de África. Del mismo modo,
nos alegramos cuando una familia se reúne, después de una separación de décadas debido
al muro de Berlín. Cuando ocurre un accidente nuclear a muchos kilómetros de distancia, en otro país,
nuestras cosechas y ganado se contaminan y nuestra salud y sustento se ven amenazados. Nuestra propia seguridad
aumenta cuando la paz irrumpe entre facciones que luchan en otros continentes.
Pero la guerra o la paz, la destrucción
o la protección de la naturaleza, la violación o el fenómeno de los derechos humanos y libertades
democráticas, la pobreza o el bienestar material, la falta de valores espirituales y morales o su existencia
y desarrollo y la ruptura o desarrollo del entendimiento humano, no son fenómenos aislados que puedan ser
analizados y abordados independientemente. De hecho, están muy relacionados a todos los niveles y necesitan
ser tratados con ese entendimiento.
La paz, en el sentido de ausencia
de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará
el dolor de la tortura infligida a un prisionero de conciencia. Ni tampoco consuela a aquellos que pierden a sus
seres queridos en inundaciones causadas por la intensa deforestación en un país vecino. La paz sólo
puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está bien alimentada y donde
los individuos y naciones son libres. La verdadera paz con nosotros mismos y con el mundo a nuestro alrededor sólo
se puede lograra través del desarrollo de la paz mental. Los otros fenómenos mencionados anteriormente
están también relacionados. Así, por ejemplo, comprendemos que un medio ambiente limpio, riqueza
o democracia tienen poco valor frente a la guerra, especialmente la guerra nuclear, y que el desarrollo material
no es suficiente para asegurar la felicidad humana.
El progreso material es, por supuesto,
importante para el avance humano. En Tíbet prestamos muy poca atención al desarrollo económico
y tecnológico, y actualmente nos damos cuenta de que esto fue una equivocación. Al mismo tiempo,
el desarrollo material sin un desarrollo espiritual puede causar también graves problemas. En algunos países
se concede demasiada atención a las cosas externas y muy poca importancia al desarrollo interior. Creo que
ambos son importantes y deben ser desarrollados conjuntamente para conseguir un buen equilibrio entre los dos.
Los tibetanos somos siempre considerados por los visitantes extranjeros como gente feliz y jovial. Esto forma parte
de nuestro carácter nacional, arraigado en valores culturales y religiosos que acentúan la importancia
de la paz mental conseguida por medio de generar amor y bondad hacia todos los seres vivos, humanos y animales.
La clave es la paz interior: si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán al profundo sentido
de paz y tranquilidad. En este estado mental se pueden afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad,
mientras se mantiene la felicidad interior. Esto es muy importante. Sin paz interior, por muy confortable que sea
la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes circunstancias.
Por lo tanto, está bien claro
que tiene una gran importancia comprender la interrelación entre estos y otros fenómenos y considerar
y tratar de resolver los problemas de una forma equilibrada que tenga en consideración los diferentes aspectos.
Por supuesto, no es fácil. Pero el intentar resolver un problema tiene poco beneficio si actuando de esta
forma creamos otros igualmente serios. Por tanto, no tenemos alternativa: debemos desarrollar un sentido de responsabilidad
universal, no sólo en el aspecto geográfico, sino también con respecto a las diferentes cuestiones
con las que se enfrenta nuestro planeta.
La responsabilidad no descansa sólo
en los líderes de nuestros países o en aquellos que han sido elegidos para hacer un trabajo concreto.
Está individualmente en cada uno de nosotros. La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior,
podemos estar en paz con nuestro alrededor. Cuando nuestra comunidad está en un estado de paz, esta paz
suele ser compartida con nuestras comunidades vecinas. Cuando sentimos amor y bondad hacia los demás, esto
no sólo hace que los demás se sientan amados y protegidos, sino que nos ayudan también a nosotros
a desarrollar paz y felicidad interior. y hay maneras en las que podemos trabajar conscientemente para desarrollar
paz y felicidad interior. Para algunos de nosotros, la forma más efectiva de hacerlo es a través
de las prácticas religiosas. Lo importante es que cada uno de nosotros hagamos un esfuerzo sincero de tomar
seriamente nuestra responsabilidad por los demás y por el medio ambiente.
Me siento muy alentado por los acontecimientos
que están teniendo lugar a nuestro alrededor. Después de que los jóvenes de muchos países,
particularmente en el norte de Europa, han hecho repetidas llamadas para que cese la peligrosa destrucción
del medio ambiente que se está llevando a cabo en nombre del desarrollo económico, los líderes
políticos mundiales están ahora empezando a dar pasos significativos para solucionar este problema.
El informe de la Comisión Mundial de Desarrollo y Medio Ambiente al Secretario General de la Naciones Unidas
(el informe Brundtland), fue un paso importante para la toma de conciencia de los gobiernos sobre la urgencia de
tal cuestión. Serios esfuerzos para llevar la paz a las zonas destrozadas por la guerra y conseguir el derecho
de autodeterminación de algunos pueblos, han traído como resultado la retirada de las tropas soviéticas
de Afganistán y el establecimiento de la independencia de Namibia. Gracias a los esfuerzos populares no
violentos, cambios dramáticos han ocurrido en muchos lugares, desde Manila, en Filipinas, a Berlín,
en la Alemania del Este, acercando muchos países a una verdadera democracia. Con la era de la guerra fría
aparentemente terminada, la gente vive en todas partes con renovada esperanza. Lamentablemente, los valerosos esfuerzos
del pueblo chino para traer un cambio similar a su país fueron brutalmente aplastados en el pasado mes de
junio. Pero sus esfuerzos son también una fuente de esperanza. El poder militar no extinguido el deseo de
libertad y la determinación del pueblo chino por lograrla.
En particular, admiro el hecho de
que estos jóvenes, a los que se les ha enseñado que "el poder crece con los cañones de los fusiles", hayan elegido en cambio el uso de
la no-violencia como arma.
Estos cambios positivos indican que
la razón, el valor, la determinación y el inextinguible deseo de libertad, puedan finalmente vencer.
En la lucha entre las fuerzas de la guerra, violencia y opresión por una parte, y la paz, razón y
libertad por otra, estas últimas están ganando terreno. Esta situación nos da a los tibetanos
la esperanza de que también nosotros un día seremos libres de nuevo.
La concesión del Premio Nobel
a un simple monje del remoto Tíbet, aquí en Noruega, también nos llena a los tibetanos de
esperanza. Quiero decir que, a pesar del hecho de no hemos atraído la atención hacia nuestra difícil
situación por medios violentos, tampoco hemos sido olvidados. Esto también quiere decir que los valores
que nosotros apreciamos particularmente, nuestro respeto hacia todas las formas de vida y la creencia en poder
de la verdad, son hoy reconocidos y fomentados. Es también un tributo a mi maestro, Mahatma Gandhi, cuyo ejemplo es una inspiración para muchos de nosotros. La concesión
de este premio es una indicación de que este sentido de responsabilidad universal se está desarrollando.
Estoy profundamente conmovido por la sincera preocupación mostrada por mucha gente en esta parte del mundo
por el sufrimiento del pueblo del Tíbet. Esto es una fuente de esperanza no sólo para nosotros los
tibetanos, sino para todos los pueblos oprimidos.
Como saben, Tíbet ha estado
bajo ocupación extranjera durante cuarenta años. Hoy en día, hay estacionadas en Tíbet
más de un cuarto de millón de tropas chinas. Algunas fuentes estiman el doble de esa cifra. Durante
todo este tiempo, los tibetanos han estado desposeídos de sus más básicos derechos humanos,
incluyendo el derecho a la vida, a moverse, a hablar o a practicar sus cultos, mencionando sólo algunos.
Más de una sexta parte de la población de seis millones de tibetanos ha muerto como resultado directo
de la invasión y ocupación china. Incluso antes de que comenzara la Revolución Cultural muchos
de los monasterios, templos y edificios históricos fueron destruidos. Y casi todo lo que quedó fue
destruido durante la Revolución Cultural. No deseo hacer hincapié en este punto, que por otra parte
es bien conocido. Lo importante es darse cuenta, sin embargo, de que a pesar de la limitada libertad concedida
después del año 1979 para reconstruir partes de algunos monasterios y otras muestras de liberalización,
los derechos humanos fundamentales son, todavía, violados sistemáticamente. En los últimos
meses esta grave situación ha empeorado todavía más.
Si no fuera por nuestra comunidad en el exilio, tan generosamente amparada y apoyada por el gobierno y el pueblo de la India y ayudada por organizaciones e individuos de muchos lugares del mundo, nuestra nación sería poco más que el resto destrozado de un pueblo. Nuestra cultura, religión e identidad nacional hubieran sido efectivamente eliminadas. Lo que ha sucedido es que hemos construido escuelas y monasterios en el exilio y hemos creado instituciones democráticas que sirvan a nuestro pueblo para conservar las semillas de nuestra civilización.
Con esta experiencia tratamos de
poner en práctica una plena democracia para el futuro del Tíbet libre. Así, mientras desarrollamos
nuestra comunidad en el exilio sobre unas líneas modernas, también cuidamos y preservamos nuestra
propia identidad y cultura, y llevamos la esperanza a millones de nuestros compatriotas en el Tíbet.
El problema más urgente en
este momento es la masiva afluencia de colonos chinos hacia Tíbet. A pesar de que en las primeras décadas
de ocupación un considerable número de chinos fueron transferidos a las zonas orientales de Tíbet
-a las provincias tibetanas de Amdo (Chinghai) y Kham, cuya mayor parte ha sido anexionada por la provincia china
vecina-, desde 1983 una cantidad sin precedente de chinos han sido alentados por su gobierno a emigrar a todas
las zonas de Tíbet, incluyendo el centro y oeste de Tíbet (al que la República Popular China
alude como la Región Autónoma de Tíbet). Los tibetanos están siendo reducidos rápidamente
a una insignificante minoría en su propio país. Este proceso, que amenaza la verdadera supervivencia
de la nación tibetana, su cultura y herencia espiritual, aún puede ser detenido e invertido. Sin
embargo, esto debe hacerse ahora, antes de que sea demasiado tarde.
El nuevo ciclo de protestas y represión
violenta que empezó en Tíbet en septiembre de 1987 y culminó con la imposición de la
ley marcial en Lhassa, la capital, en marzo de 1989, fue en gran parte una reacción a esta enorme influencia
de los chinos. La información que ha llegado a nosotros en el exilio señala que las marchas de protesta
y otras formas de manifestaciones pacíficas continúan en Lhassa y en numerosas parte de Tíbet,
a pesar de los severos castigos y trato inhumano dado a los tibetanos detenidos por expresar sus quejas. So se
conoce el número de tibetanos muertos por las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones de marzo,
y los que han muerto en la cárcel después aunque se cree que son más de doscientos. Miles
han sido detenidos o arrestados y encarcelados, y la tortura es algo común.
En base a este empeoramiento de la
situación y para prevenir futuros derramamientos de sangre, propuse lo que generalmente se conoce como el Plan de Paz en Cinco
Puntos, para la restauración
de la paz y los derechos humanos en Tíbet. El año pasado, en mi discurso de Estrasburgo, expliqué
los detalles del mismo. Creo que este plan proporciona una estructura razonable y realista para negociar con la
República Popular China. Hasta ahora, sin embargo, los líderes chinos no han dado una respuesta constructiva.
La brutal represión del movimiento democrático chino en junio de este año (1989), sin embargo,
refuerza mi punto de vista de que cualquier solución del problema tibetano sólo será significativa
si es apoyada por unas adecuadas garantías internacionales.
El Plan de Paz en Cinco Puntos aborda
los asuntos principales y aquellos relacionados con ellos , a los cuales me he referido en la primera parte de
mi conferencia. Pedimos:
1) La transformación de la totalidad de Tíbet, incluyendo las provincias orientales de Kham y Amdo, en una zona de "ahimsa" (no-violencia)
2) El abandono por China de la política de traslado de población.
3) El respecto a los derechos humanos y a las libertades democráticas fundamentales del pueblo tibetano.
4) La restauración y protección del entorno natural de Tíbet.
5) El comienzo de negociaciones formales sobre la futura situación de Tíbet y las relaciones entre los pueblos chino y tibetano.
En la conferencia de Estrasburgo
propuse que Tíbet se convierta en una entidad democrática y política totalmente autogobernada.
Quiero aprovechar esta oportunidad
para exponer el concepto de zona ahimsa o santuario de paz, que es el elemento central
del Plan de Paz de Cinco Puntos. Estoy convencido de que es de una gran importancia no sólo para el Tíbet,
sino para la paz y estabilidad de Asia.
Mi sueño es que toda la meseta
tibetana se convierta en un refugio libre, donde los seres humanos y la naturaleza puedan convivir en equilibrio
armonioso y pacífico. Sería un lugar donde la gente de todo el mundo podría venir en busca
del verdadero sentido de la paz interior, fuera de las tensiones y presión de una gran parte del mundo.
Tíbet podría, en efecto, convertirse en un centro creativo para fomentar y desarrollar la paz.
Éstos son los elementos clave
para la propuesta zona Ahimsa:
· Toda la meseta tibetana sería desmilitarizada.
· La fabricación, las pruebas y el almacenamiento de armas nucleares y otros armamentos en la meseta tibetana serían prohibidos.
· La meseta tibetana sería convertida en el parque natural o bioesfera más grande del mundo. Leyes estrictas se impondrían para proteger la fauna y la flora; la explotación de recursos naturales sería cuidadosamente regulada para no dañar los ecosistemas pertinentes; y se adoptaría una política de desarrollo continuado en las zonas pobladas.
· La fabricación y el uso de la energía nuclear y demás tecnologías que producen residuos peligrosos serían prohibidos.
· Los recursos nacionales y la política estarían dirigidos hacia una promoción activa de la paz y la protección del entorno natural.
Las organizaciones dedicadas al fomento de la paz y a la protección de todas las formas de vida encontrarían acogida en Tíbet.
· El establecimiento de organizaciones
internacionales y regionales para la promoción y protección de los derechos humanos serían
alentados en Tíbet.
La altitud y el tamaño de
Tíbet, así como su historia única y profunda herencia espiritual, hacen que pueda perfectamente
desempeñar el papel de un santuario de paz en el estratégico corazón de Asia. Esto también
estaría de acuerdo con su papel histórico de nación budista pacífica y región
"amortiguadora", separando a los grandes y a menudo rivales poderes del continente asiático.
Para reducir las tensiones existentes
en Asia, el presidente de la Unión Soviética, el señor Gorbachov, propuso la desmilitarización
de las fronteras chino-soviéticas, transformándolas en "fronteras de paz y buena vecindad". El gobierno de Nepal, anteriormente, propuso que el país himaláyico
de Nepal, fronterizo con Tíbet, debe convertirse en zona de paz, aunque esta propuesta no incluía
la desmilitarización del país.
Para la estabilidad y la paz en Asia,
es esencial crear zonas de paz que separen a los mayores poderes y adversarios potenciales del continente. La propuesta
del presidente Gorbachov, que también incluye una total retirada de las tropas soviéticas en Mongolia,
ayudaría a reducir la tensión y la potencial confrontación entre la Unión Soviética
y China. Una zona de verdadera paz debe, evidentemente, ser creada también para separar a los estados más
poblados del mundo, China e India.
El establecimiento de la zona ahimsa requeriría la retirada de las tropas e instalaciones militares del
Tíbet, lo cual permitiría también a India y Nepal retirar tropas e instalaciones militares
de lasa fronteras himaláyicas con Tíbet. Esto tendría que ser llevado a cabo por acuerdos
internacionales. Y sería muy interesante y beneficioso para los estados de Asia, particularmente para China
e India, puesto que incrementaría su seguridad y al mismo tiempo reduciría la carga económica
de mantener una alta concentración de tropas en remotas regiones.
Tíbet no sería la primera
región estratégica en ser desmilitarizada. Partes de la península del Sinaí, el territorio
egipcio que separa Israel de Egipto, han estado desmilitarizadas desde hace algún tiempo. Por supuesto,
Costa Rica es el mejor ejemplo de un país completamente desmilitarizado.
Tíbet no sería tampoco la primera zona convertida en reserva natural o bioesfera. Muchos parques han sido creados a lo largo de todo el mundo. Algunas zonas muy estratégicas han sido convertidas en "parques de la paz" naturales. El Parque de la Amistad, en la frontera de Costa Rica y Panamá, y el proyecto "Sí a la Paz", en la frontera de Costa Rica y Nica